Venezuela: entretelones de mediación de los países de la región 


Armando Romero

TV AITUE NOTICIA

La influencia de los militares en el gobierno de Trump, con el general John Kelly como jefe del Departamento de Seguridad Interior, el general James Mattis como secretario de Defensa y el teniente general Michael Flynn como su consejero de seguridad nacional, un puesto crucial en defensa y política exterior. Todos con experiencia en inteligencia y operaciones encubiertas.

El general Rick L Waddel es una pieza clave, para la política militar de Trump.


Con más de dos décadas de carrera en el Ejército de Tierra incluyen posiciones en Estados Unidos, Corea del Sur y el Mando Central (responsable de las operaciones en Oriente Medio), con cinco misiones en Irak y otras tres en Afganistán; y entre 2013 y 2015 trabajó en el Comando Sur, encargado de Latinoamérica.

“La mayoría de los funcionarios nombrados  con responsabilidad en la política hacia Latinoamérica son militares: el asesor de seguridad general de Trump, H.R.) McMaster, y Waddell, el general John Kelly en Seguridad Nacional, y el almirante Kurt Tidd en el Comando Sur”. 
No es suficiente discursos apelando al patriotismo de los venezolanos, para detener una inminente intervención militar. 

 A quienes se enfrenta Nicolás Maduro, no son funcionarios civiles, ni militares sin educación y  falta de experiencia en la guerra.
Uno de ellos es. James Mattis, considerado como un hombre de mano dura, apodado el “Perro Loco”, uno de los primeros en llegar a Afganistán, además, al mando de una de las divisiones que invadieron Irak en 2003, también, durante el gobierno de Barack Obama fue el jefe del Mando Central, encargado de las operaciones de Medio Oriente. 

La militarización de los EE.U. obedece a una estrategia de Trump, fortalecer a su país hacia el interior para después ver al exterior y buscar dos cosas, la primera, insertarse en ese nuevo paradigma (el “nuevo orden mundial”), del que él habla constantemente y la segunda, que va conjuntamente, el de aliarse con Rusia vía su presidente Vladímir Putin.
Venezuela es el escenario ideal, para su primer ensayo de intervención militar. La reuniones con los Presidentes de la región, por parte del Vicepresidente norteamericano, tenía la misión de sondear las reacciones de los gobiernos. 

Fue clave las reuniones con Santo y Bachelet. La Presidenta de Chile manifestó su rechazo a toda intervención militar o golpe de estado en Venezuela.  Mike Pence se mostró con su rostro duro y sin expresión, ante las palabras de la Presidenta Bachelet. Este discurso no es más que, una declaración de intenciones y no significaría otras acciones diplomáticas de mayor fuerza. 

La estrategia de la diplomacia chilena es sumarse a la condena de las acciones autoritarias que ha tomado el gobierno de Maduro, pero sin extremar el discurso. Una delgada línea roja que le permita, asimismo, mostrarse disponible como eventual “facilitador del diálogo” entre el gobierno y la oposición. Michel Bachelet ve una oportunidad, de ejercer un liderazgo en la región.



El gobierno de Canadá podría estar llamado, a desempeñar un rol de contrapeso a la política Norteamérica. Bachelet ha realizado gestiones diplomáticas en ese sentido.

Nicolás Maduro hasta ahora, no mostrado señales de una voluntad política en aceptar, la participación de países mediadores. De ahí la importancia que podría tener el senador chileno Alejandro Navarro, quien no se ha pronunciado de su posible rol mediador. 
 Las sanciones de EE.UU. a Venezuela, forma parte de una planificada puesta escena, de la maquinaria de la guerra, del gobierno de Trump. La presión de la comunidad internacional, busca arrinconar en todos los ámbito al gobierno de Venezuela.
Las sanciones son dirigidas a nivel de personas y colectivamente. La banca internacional, cumple un rol fundamental, los lobistas están operando a todo nivel.

Con  la muerte del Presidente Hugo Chávez, Norteamérica pudo ejecutar eficientemente, una sistemática operación de ahogar la economía de Venezuela. La baja de los precios del petróleo, es una de las principales consecuencias.



La administración de Donald Trump, ha sancionado a importante funcionarios y militares venezolanos. Congelado sus cuentas y bienes en EE.UU
La pregunta es cuanto podrá Venezuela soportar la presión internacional. La prepotencia de Trump, dejó al descubierto sus verdaderos objetivos, de una intervención militar.
La poderosa industria militar tiene, sus propios intereses, siempre hambrienta de conflictos bélicos.
El general Rick Waddel, es una pieza clave en la operación de intervención militar en Venezuela. Vinculado a la industria del petróleo. Un militar que bien conoce la región, con formación académica, experto en operaciones de inteligencia. 
Un hecho no menor en la geopolítica, es las inversiones de Rusia, en la industria petrolera, más de US$ 14.000 millones y que va en aumento. Por su parte China tiene intereses económicos, de aumentan las inversiones en Venezuela.
EE.UU históricamente a sostenido, una política de intervencionismo en los gobiernos de la región.
En las últimas semanas, los gobiernos de Latinoamérica, se han desmarcado de Norteamérica, ante una eventual intervención militar. 
La oposición venezolana intenta superar su crisis interna, la derrota política ha tenido, como consecuencia el enfriar las movilizaciones en las calles. 
La MUD se han abierto a evaluar, la participación de gobiernos de la región, para facilitar un diálogo, que conduzca hacia una solución pacífica de la crisis.
El Canciller chileno, Heraldo Muñoz con estrechos vínculos con la política Norteamérica. A sostenido conversaciones, con el opositor Julio Borges. Hay un borrador de agenda acordada con la MUD. 


El gobierno chileno está gestionando, con el senador Navarro sus buenos oficios ante el Presidente Nicolás Maduro. El político chileno es candidato presidencial, con vínculos políticos con el gobierno de Venezuela. Si Maduro me llama a ser su soldado, yo voy inmediatamente. A Nicolás lo conozco hace mucho tiempo y comparto su pensamiento. Sin embargo, estoy seguro que le pasará lo mismo que le pasó a Allende”, dijo el parlamentario. 

La participación de países facilitadores, en la mediación, podría ser clave en lograr una mesa de diálogo, entre el gobierno de Maduro y la oposición. El fracasar en está posibilidad de mediadores, quedaría libre el camino de la intervención militar de EE.UU.

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