El rol de los periodistas en defensa de los derechos de los niños 



Aitue Noticias

La vulnerabilidad de nuestros niños, la falta de compromiso de los periodistas, por informar más allá de lo mediático de la noticia, nos deberían hacer reflexionar de nuestra ética y responsabilidad con la verdad.  

 Los periodistas tienen las herramientas para ser grandes aliados a la hora de amplificar la voz de los niños, de reclamar sus derechos, expresar sus puntos de vista y aspiraciones, y llamarle la atención a aquellos adultos que están fallando en su protección.
Para ejercer esta tarea con imparcialidad, honestidad y precisión, no basta solo con conocer y reconocer la Convención sobre los Derechos del Niño. Este es solo el principio: analizar cómo esos derechos se reflejan en el trabajo propio y en el del medio de comunicación al cual se pertenece, definir cómo la identidad de los niños víctimas será protegida -tanto del riesgo de más explotación, como de represalias-, garantizar condiciones de seguridad para conversar con ellos, ser consciente de cómo entrevistarlos para que no se sientan intimidados, saber a qué organizaciones acudir para establecer dicho acercamiento, ser responsable a la hora de contar los hechos y la situación de la comunidad a la cual pertenecen los niños -no como acontecimientos sino como procesos que no terminan con el fin de la emisión-. “Dar la pelea” por un reportaje con profundidad que permita crear una corriente de opinión bien informada en lugar de una sensación efímera, y luchar por no perder nunca la sensibilidad ante las múltiples dificultades que enfrenta la infancia a nivel local e internacional, son algunas de las obligaciones de este oficio en relación con los derechos de los niños.
Un concepto pertinente a tener en cuenta por los profesionales de la información es el de la “acción sin daño”, término utilizado por las organizaciones internacionales para la ayuda humanitaria, que en el contexto de los medios estaría relacionado con el que periodista, desde su perspectiva profesional, valore si la aproximación a la noticia afecta negativamente a los niños que protagonizan los hechos.

“Los niños corren un riesgo porque el mundo adulto ha fallado de alguna manera. Informar sobre los derechos de los niños rara vez puede hacerse sin informar sobre la situación de su comunidad”. Peter McIntyre.
Claro, es natural sentir algo de inseguridad ante esta gran responsabilidad cuando se es consciente de ella y se está dispuesto a asumirla. En el documento denominado Restituir los derechos de la infancia. Guía para periodistas y profesionales de la prensa, escrito por el inglés Peter McIntyre y editado por la Federación Internacional de Periodistas (FIP) en el año 2002, no solo se pretende recopilar las directrices internacionales para asegurar la precisión y la sensibilidad entre los periodistas a la hora de informar sobre temas relativos a la niñez, sino proponer un marco de reflexión desde el cual cada reportero y cada medio puede hacerse preguntas sobre las cuestiones éticas, la manera en que tratan los problemas y cómo deciden resolverlos. Y va aún más allá: es a su vez una invitación a los ciudadanos para que se cuestionen acerca de la manera en que los periodistas enfocan su trabajo y para que exijan mejores maneras de abordar hechos profundos y complejos como el trabajo infantil, los niños en situación de calle y la explotación sexual de niñas y niños.
La lectura de este documento nos lleva a preguntarnos también: ¿cómo enseñamos a nuestros niños a interpretar lo que encuentran en las noticias?, ¿les hablamos de su derecho a la libertad, a expresarse acerca de las decisiones que los afectan, a no sentir temor y a no ser explotados? McIntyre nos dice: “Los niños, a partir de la escuela primaria en adelante, también necesitan una formación que los familiarice con los medios de comunicación a fin de ayudarles a entender y decodificar los mensajes que reciben de los programas y la publicidad, para convertirse en consumidores críticos y bien informados de los medios de comunicación”. (p.9)

“Una razón por la que se ha subestimado el abuso de los niños es que la palabra de un adulto se acepta frente a la palabra de un niño”. Peter McIntyre)
Esta publicación incluye algunas recomendaciones prácticas para formar y sensibilizar a los periodistas acerca de los protocolos que requieren los niños para proteger sus derechos humanos. Protocolos mediante los cuales los niños verán que, al menos estos adultos, se toman en serio sus asuntos y puntos de vista: “Existe la posibilidad de que los periodistas representen a los niños en una manera que conserve su dignidad y evite la explotación y un trato injusto. Existen muchos ejemplos de buen periodismo que actúan como un contrapeso a la indiferencia de los medios de comunicación, así como a la falta de sensibilización, y ponen en tela de juicio los mitos”. (p.11)
Si bien este documento presenta algunos errores de digitación vale la pena ignorarlos y concentrarse en el contenido que alberga. No sea que una palabra fuera de lugar nos distraiga de lo relevante: recordar que todos los medios de comunicación deberían considerar que la violación de los derechos de los niños y los temas relacionados con su seguridad, vida privada, educación, salud y bienestar social, son temas importantes que merecen ser incluidos en sus agendas de investigación.
 

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