Ciudad del Cabo un llamado de alerta del cambio climático y la escasez de agua 💧 


Armando Romero

Aitue Noticias 

Ciudad del Cabo, Sudáfrica la hora cero se vislumbra  en ese horizonte del día que nadie quiere, la escasez de agua es una realidad que nos debería llamar a la reflexión a todos. En esta temporada donde se derrocha agua, sin ninguna conciencia de que este vital elemento, se está agotado en el planeta 🌏

 Los efectos del cambio climático son varios, pero una cosa es segura: siempre exponen las grandes vulnerabilidades de las ciudades, exacerbando los problemas que los políticos y los planificadores urbanos suelen ignorar o tratan de esconder bajo la alfombra. Se expanden hacia el exterior, desafiando fronteras.


Ese es el tema central de esta serie: cómo las ciudades responden, o no, a las distintas amenazas climáticas. En todo el mundo, el clima extremo y la escasez de agua aceleran la represión, los conflictos regionales y la violencia. Un informe de la Universidad de Columbia descubrió que en zonas donde disminuyen las lluvias “el riesgo de que los conflictos menores crezcan para convertirse en guerras a gran escala se duplica aproximadamente al año siguiente”. El término que usa el Pentágono para el cambio climático es “multiplicador de amenazas”.

 Las autoridades sudafricanas declararon el estado de catástrofe natural en todo el país a causa de una sequía histórica que afecta desde hace meses a la capital, Ciudad del Cabo (suroeste), amenazada por un corte del abastecimiento de agua potable.


Esta decisión, publicada en el diario oficial, fue tomada tras una “reevaluación de la gravedad de la sequía actual”. El gobierno ha tomado a su cargo la gestión de esta crisis.


 Fijado en principio para mediados de abril, ese “Día Cero”, como se le ha denominado, fue postergado hasta el 4 de junio, anunció la municipalidad de Ciudad del Cabo. Para retrasar el plazo, los aproximadamente cuatro millones de habitantes de la aglomeración de la ciudad han sido exhortados a consumir no más de 50 litros de agua diarios, el equivalente a una ducha cotidiana de apenas tres minutos.


 La gente enfrentada a ese eminente Día Cero cuando la ración será 25 litros de agua por día y persona. Una ducha de dos minutos y tirar de la cadena ya suman 29 litros. 


Según datos de la Organización Mundial de la Salud, sólo en una ducha de cinco minutos se gastan unos 100 litros de agua. 

  


El gobierno alerta de que la amenaza del día cero será lo peor que ha enfrentado una gran ciudad desde la Segunda Guerra Mundial o el atentado del 11 de septiembre. Ya hay conversaciones con la policía federal de Sudáfrica porque “el sistema policial usual no será adecuado”. Los residentes, cada vez más temerosos, se susurran entre sí sobre el caos que se avecina.


La razón de las alertas es sencilla: el suministro de agua de la ciudad está por quedarse completamente seco.


 Si continúan bajando los niveles de agua, Ciudad del Cabo deberá declarar el día cero en menos de tres meses. Las tuberías de los hogares y los negocios tendrán que cerrarse hasta que lleguen las lluvias. Los cuatro millones de residentes de la ciudad deberán hacer fila para las raciones de agua que se repartirán en 200 puntos. La ciudad se prepara para el impacto en la salud pública y el orden social.


“Cuando llegue el día cero deberán llamar al ejército”, dijo Phladie Ranqueste, quien estaba llenando su auto con contenedores de agua en un manantial en el que la gente estaba haciendo fila ansiosamente.


Se suponía que Ciudad del Cabo no iba a llegar a esto, pues es reconocida por medidas ambientales como una gestión cuidadosa del agua.


Pero después de una sequía que ya lleva tres años, considerada la peor en un siglo, los funcionarios sudafricanos dicen que la ciudad está en riesgo de convertirse en una de las pocas grandes urbes del mundo en quedarse sin agua para las tuberías de hogares y negocios.



 

Los expertos pronostican una ciudad caótica. “Se prevé que un cuarto de la población local, un millón de personas, dejen la ciudad en las próximas semanas. El Parlamento tendrá que cerrar, la economía colapsará y el turismo huirá”, explica Benoit Le Roy, ingeniero ambiental y director de la ONG Water Shortage South Africa. “No hay ninguna ciudad moderna en el mundo que haya conseguido manejarse con 25 litros de agua por persona al día”.


En Chile cuando la corrupción pareciera ser institucional, lo que está acontecido en Sudáfrica es una lección por aprender, para la ciudadanía y la clase política.

 El presidente de Sudáfrica  Jacob Zuma, quien se enfrenta a 783 cargos por corrupción, fraude y crimen organizado. Durante su periplo la economía del país se ha estancado y actualmente un 55% de la población vive en la pobreza, o lo que es lo mismo, más de 30 millones de sudafricanos viven con menos de 66 euros al mes. “La pobreza extrema hace que sólo tengamos 6 millones de contribuyentes y casi 18 millones de personas recibiendo beneficios: no hay dinero para invertir en infraestructura”, hoy los recursos económicos del Estado son tan escasos como el agua.

 La escasez del agua en Ciudad del Cabo también ha resultado en divisiones políticas, especialmente dado que buena parte de la responsabilidad para la infraestructura del agua recae en el gobierno del país, liderado por el Congreso Nacional Africano. Ese gobierno es el que controla el suministro para Ciudad del Cabo, otras municipalidades y para el sector agrícola de la provincia, incluida la industria vinícola al este de la capital legislativa. Los expertos dicen que durante los dos primeros años de la sequía no impuso límites al suministro para la agricultura y que eso empeoró el problema.

“El gobierno nacional está dando largas”, dijo David Olivier, quien estudia cambio climático en el Instituto de Cambio Global de la Universidad del Witwatersrand.


Sin embargo, el gobierno de la ciudad también cometió errores. El año pasado en vez de enfocarse en posibles soluciones, como aprovechar los acuíferos locales, el gobierno se concentró en construir unidades de desalinización temporales, dijo Kevin Winter, experto del Instituto de Agua a Futuro de la Universidad de Ciudad del Cabo.


“Tarda mucho tiempo construir módulos de desalinización, de tres a cinco años, y el costo es considerable”, dijo Winter. “Todavía más costos durante una crisis”.

 Los problemas de Ciudad del Cabo representan así uno de los mayores peligros que supone el cambio climático: el riesgo cada vez mayor de sequías poderosas y recurrentes. África es un continente particularmente vulnerable a los efectos del cambio climático y la situación en la ciudad sudafricana es una advertencia particularmente potente para otros gobiernos que no tienen los mismos recursos o no han trabajado tanto para adaptarse y volverse más resilientes.


Por ahora, los líderes políticos han prometido trabajar en conjunto para “derrotar al día cero”. Conforme los niveles en las represas que alimentan a la ciudad siguen bajando, los funcionarios apuran la producción de fábricas de desalinización y de acceso a aguas freáticas. A partir de febrero los residentes enfrentarán fuertes sanciones si se sobrepasan de su límite diario de agua, que a partir de ahora pasará de 87 a 50 litros por día.


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