Piñera: la maldición de la piocha presidencial una noticia en desarrollo


Armando Romero

AITUE NOTICIA

El cambio de mando en Chile en una ceremonia denominada republicana, con la asistencia de siete jefes de Estado, una marcada presencia de gobierno de derecha en la región. Por su parte la ex Presidenta Bachelet, en una elaborada puesta en escena mediática se despedía de un grupo seleccionado de adherentes.

En su primera actividad el Presidente Piñera tuvo un inesperado traspié, la caída de la piocha presidencial al ingresar al Palacio Cerro Castillo.

  La piocha de O’Higgins es considerada por la tradición política como el verdadero símbolo del poder presidencial en Chile. Objeto que se coloca en el extremo inferior de la banda presidencial que se calzan los presidentes de nuestro país cuando un mandatario le entrega el poder a otro, es una estrella de cinco puntas de aproximadamente 7 cms. de diámetro, esmaltada en color rojo. Y se le conoce con ese nombre porque fue una medalla que el mismo Bernardo O’Higgins, uno de los padres de la patria y el primer director supremo que tuvo Chile después de su independencia definitiva, solía llevar cuando presidía las ceremonias de gobierno.

Piñera previamente en el momento que recibía la banda presidencial, bromeaba con Bachelet si era la original. 

 El 11 de septiembre después del bombardeo al Palacio de La Moneda, la piocha presidencial fue secuestrada como trofeo de guerra por el coronel Quintero al mando de tropas de paracaidistas. Entregada al ex dictador Pinochet junto a otros objetos históricos. 

Las crónicas de la época señalan, fue durante la inauguración de un monumento instalado en la Alameda en 1872, cuando los descendientes del abogado José Gregorio Argomedo, secretario de la Primera Junta Nacional de Gobierno. Bernardo O’Higgins luego de su abdicación se la había entregando para su conservación.
Fue en ese contexto que llegó a manos del presidente Federico Errázuriz Zañartu, quien la puso en la banda presidencial, inaugurando una tradición que se mantiene hasta el día de hoy.


Piñera habituado a “chascarros” comienza de mala forma su segundo mandato presidencial. La histórica piocha está  rodeado de una leyenda negra: se afirma que a los presidentes que se les ha caído durante la ceremonia de asunción a la Primera Magistratura de la nación, de una u otra manera terminan perdiendo de mala manera el poder.

 Manuel Balmaceda (1886-1891), quien inició su gobierno con un ambicioso plan de obras públicas y con el ideal político de unir a los liberales en un solo gran partido, fue el primer mandatario en sufrir la maldición, ya que, en el momento de asumir el mando, se le cayó la piocha cuando se puso la banda presidencial.


Es sabido que durante el último año de su administración se produjo la sangrienta Guerra Civil de 1891, conflicto armado que enfrentó a los partidarios del Congreso Nacional con los del propio Presidente. Tras las batallas de Concón y Placilla, las fuerzas leales al mandatario serían derrotadas, por lo que Balmaceda entregó el poder al general Manuel Baquedano el 28 de agosto, mientras las fuerzas revolucionarias entraban a Santiago; y, tras refugiarse en la legación argentina, se suicidó de un disparo el 19 de septiembre de 1891, un día después de que expirara su periodo constitucional como presidente.


La triste suerte que corrió el Presidente Balmaceda, por descontado, daría origen a la leyenda negra sobre el funesto presagio de este símbolo del mando presidencial.


 El presidente Arturo Alessandri Palma, quien asumió por primera vez su cargo en 1920, sería el siguiente mandatario en sufrir la “maldición de la piocha de O’Higgins”. 


El senador Luis Claro Solar quien la recogió y se la ciñó de nuevo. “Mal agüero me acompaña, don Luis, la insignia de mando se me quiere escapar”, le dijo Alessandri en esa oportunidad.

 El tercer mandatario en sufrir la caída la piocha de O’Higgins durante el traspaso de mando fue el presidente socialista Salvador Allende Gossens, quien fue elegido presidente en 1970.  En París el periodista Eugenio Lira Massi comento a sus cercanos el hecho, que le había acontecido al Presidente Allende.

Al parecer la leyenda negra de la piocha presidencial  vuelve hacer noticia más allá de lo anecdótico, el tiempo dirá si se cumple la tradición histórica. 

Un comentario entre pasillos en la ceremonia oficial en el Palacio de la Moneda, mientras se escucha al Orfeón de Carabineros con una rutina de música liviana, divirtiendo a un reducido público reunidos en la plaza. 

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