José Antonio Kast y su linaje familiar nazis


Armando Romero

AITUE NOTICIA

José Kast logró su objetivo mediático ser Portada de noticias, mostrándose ante los medios de prensa como una víctima de la intolerancia. Lo que no dicen es su negra historia, ligada al nazismo de su familia.

El libro A la sombra de los cuervos-Los cómplices civiles de la dictadura”, del periodista Javier Rebolledo. Se indaga en el origen de la familia, partiendo del oficial nazi Michael Martin Kast Schindele, que en 1942, a los 18 años de edad, sirve en el ejército hitleriano, llegando a ser oficial, viviendo la experiencia de los combates brutales en el frente ruso, y la consiguiente derrota, “logrando escapar hacia el oeste”, en el verano de 1943, según relató su esposa, Olga Rist Hagspiel, en su libro “Misión de Amor”, que se vende en las librerías Mahringer, vinculada a la entidad religiosda alemana Shoenstatt.

A Chile llega, junto a reconocidos criminales de guerra nazis, gracias al esfuerzo conjunto del Vaticano y los servicios de inteligencia de una Alemania nazi en franca estampida (Walther Rauff, mediante), gracias a la clandestina organización ODESSA, del alemán Organisation der ehemaligen SS-Anherörigen (Organización de antiguos miembros de las SS).

En los años 50, Kast se instala en Linderos, emprende diversas actividades agropecuarias e instala el Restaurant Bavaria.

Implantada la dictadura de Pinochet, el apellido Kast se encuentra en las tareas de planificación y economía del régimen de facto, pero también, según la justicia chilena y el libro de Javier Rebolledo, en el accionar criminal represivo de la dictadura.

Los familiares de los 70 campesinos y trabajadores de Paine no podrán olvidar en su vida el apellido Kast, que se repite en los antecedentes judiciales del caso de los 70 campesinos y trabajadores asesinados por la dictadura, por civiles y militares, en septiembre de 1973, una de las operaciones represivas más brutales y alevosas de las primeras semanas de la dictadura.

Don Michael, dueño del Bavaria, le dijo a Sylvia Vargas, hermana de uno de los asinados, trabajador del restaurant, “¿Usted no sabe lo que es una guerra?”, cuando le fue a pedir que interviniera en su favor.

El 14 de septiembre de 1973, en la Subcomisaría de Paine, un grupo de civiles, empresarios de la zona, departían junto a Carabineros de un asado dieciochero, y en entre ellos estaba Christián Kast, hijo de Michael Kast y Olga Rist y hermano menor de Miguel Kast Rist, un nombre mas conocido en el ámbito político nacional.

Christian estaba a punto de cumplir los diecisiete años y pronto, en 1974 ingresó en la Escuela Militar, donde alcanzó a estar dos años, según testimonia el libro.

El joven Christian Kast participó en medio del festejo, en el interrogatorio de quien hizo estos recuerdos, Alejandro Bustos. Pero además confesó ante los tribunales que el restaurant Bavaria alimentó a los carabineros en los días posteriores al ll de septiembre de 1973, que integro caravanas de vehículos y “haber visto llegar a detenidos” a la unidad policial.

Por su parte Miguel Kast Rits, que al día del Golpe de Estado estaba en Estados Unidos, y era parte de los Chicago Boy, volvió a Chile en noviembre de 1973, para integrarse a la Oficina Nacional de Planificación del régimen dictatorial, donde asume como Subdirector, en 1975 y como ministro director, en 1978.

Pero no solo trabajó en los gabinetes ministeriales, ya que según el ex capitán de fragata de la Armada, Luis Humberto Olavarría Aranguren, asesor financiero del jefe de la Dina, Manuel Contreras, Kast Rits junto a Carlos Cáceres fue colaborador de la Gestapo de Pinochet en la tarea de crear la red de empresas para financiar las actividades represivas internacionales, concretamente la Operación Cóndor.

Miguel Kast Rits, según sus amigos, relató Olavarría “sentía por el presidente Pinochet un afecto comparable al que los hijos sienten por su padre”.

En los 90 los hermanos Kast continuaban haciendo de las suyas en Paine y Buin. Alardeando de haber colaborado en la cacería de los «delincuentes» marxistas. Bien lo supo el ex diputado y ex prisionero de guerra, Vicente Sota que en reiteradas ocasiones fuese amenazado por José Kast.

AITUE NOTICIA transcribe una crónica del periodista Camilo Inti Ernesto Gutiérrez Vera, que nos brinda una nítida descripción de la familia Kast. La aptitud permanente de provocación de José Kast, obedece a su ideología nazi de formación y que comparte con sus hermanos y decencia.

Camilo Inti Ernesto Gutiérrez Vera, Periodista

La familia Kast, hoy entre Armani y cabelleras doradas, llegó a Chile ocultando uno de los uniformes más sanguinarios y viles de la historia de nuestra humanidad, a más de 60 años de su llegada, la vocación familiar parece inalterable.

Michael Kast (fundador de la familia en Chile) llegó junto a su esposa, luego ser parte del Holocausto Nazi en su condición de oficial de Hitler, desde ahí arrancó con documentos falsos disfrazado de Cruz Roja.

Ya en Chile, de la mano de una derecha chilena arrinconada por las demandas sociales y los movimientos mundiales pro reformas, Michael le da la mejor educación a sus hijos, entre ellos, a su primogénito, Miguel Kast. Fiel a su legado familiar, no tardó en alinearse a las voces contra Reforma Agraria, su antigua simpatía hacia la Democracia Cristiana desapareció cuando hizo amistad con Jaime Guzmán. Prontamente fue opositor a los gobiernos democráticos y como premio fue parte de la dictadura genocida de Pinochet.

Discípulo de Milton Friedmann, formó parte de los Chicago Boys y desde ahí diseñó e implementó a punta de fusil las reformas económicas y sociales que aún penan a la sociedad chilena. Consultor de la CNI (Dina), Ministro y presidente del Banco Central de Pinochet, se le vincula a millonarias estafas como la Cutufa. Murió un 18 de septiembre, no sin antes legar a Chile la miseria y a su familia el poder y acomodo político que hasta hoy ostentan.

El menor de los 10 hermanos, José Antonio Kast, nació en Chile y creció de la mano al legado familiar. El ex diputado UDI del distrito 30, aseguraba a la prensa que “en una violación, el único inocente es el niño que va a nacer”, como si una niña de 12 años fuera culpable de que un sicópata la violara.

El apellido Kast es famoso en Paine, no sólo por ser parte del distrito UDI, sino porque se vincula a su familia a unos 70 asesinatos y desapariciones perpetradas a pocos días de instaurada la dictadura pinochetista. La familia Kast proporcionó los camiones donde eran trasladados los detenidos e inclusive sindicado a algunos de los que fueron luego asesinados.

También está el Kast chiquitito, Felipe “el emprendedor”, ese que con los privilegios que da ser pro dictador y con las riquezas ensangrentadas de su familia, se ha permitido crear su propio partido, Evopoli. según él, fue detenido y “torturado” por la policía cubana, Felipe es el último prospecto político de fabricación chilena con origen nazi, su fijación por la diputada Comunista Camila Vallejo le ha dado permanentes salidas mediáticas y lo expone en su verdadera condición, un fascista.

Lo cierto es que los Kast pudieron optar por una carrera de modelaje y pasarela, dejando el uniforme SS diseñado por Hugo Boss por uno de estilo ejecutivo-casual, de lentes ligeros, camisas claras y mangas arremangadas, pero aprovecharon esa impronta simpaticona e informal que da un buen sastre para acceder a cargos más rentables y permanentes. Su pasado vinculado al exterminio judío, gitano, comunista y otros, continuó sin mayores sobresaltos durante la dictadura de Pinochet, para luego disfrazar sus discursos de exterminio por demócratas, algo tan fácil como cambiar el uniforme militar por un buen terno Armani.

NOTA DE LA REDACCIÓN 👇: Actualizamos este reportaje periodístico.

Hoy José Antonio Kast pretende desconocer la historia familiar ➡ en Paine y Buin sus habitantes conocen de primera fuente los hechos. ➡

Pedro León Vargas Barrientos pensaba que no tenía de
qué preocuparse la mañana del 13 de septiembre de 1973. Tenía sólo 23
años, militaba en el MIR y poco tiempo atrás trabajaba en los
establecimientos Bavaria. El mismo 11 de septiembre se presentó a la
Subcomisaría de Paine y el capitán a cargo, Nelson Bravo, que lo conocía
bien, le dijo que “todo estaba en orden. Así que se devolvió tal como
había llegado”[1], recuerda Sylvia Vargas, hermana de Pedro.

A pesar de eso, el 13 de septiembre fue sacado brutalmente
de la cola del pan y arrastrado hasta un vehículo que lo llevó a la
comisaría. Varios vecinos trataron de ayudarlo, algunos lo tomaron de la
ropa, pero fue imposible. Ya en el calabozo le comentó a su compañero
de celda, Armando Pereira Salas, que “su detención era ‘pesada’”.
Como brazo derecho de las Fuerzas Armadas y Carabineros, estaban los
civiles que se paseaban triunfantes por las calles del pequeño pueblo. 《Entrevista con Sylvia Vargas Barrientos》Fuente informativa: Declaración Policial de Armando Artemón, Declaración
Policial de Armando Artemón Pereira Salas, 4 de noviembre 2002, causa
rol 04-02-F, “Paine”, fojas 2085, Tomo X

La posibilidad de que Chile su próximo Presidente, sea un negacionista de los atroces crímenes de lesa humanidad cometidos por su familia, ➡no sólo violenta la memoria de los familiares de los ejecutados en Paine 》»por el simple hecho de ser campesinos beneficiados por la
reforma agraria) fueron torturados, asesinados y muchos, hasta hoy,
desaparecidos–, ¿reconoce que lo ocurrido en Paine después del golpe fue una secuencia de violaciones

repugnante de los derechos humanos? <El Mostrador >

CARTA A JOSÉ ANTONIO KAST

Como sabe, el grado de
represión que hubo en Paine, zona donde su padre era todo un personaje
(zona que por razones familiares yo también conocía muy bien en esa
época), fue algo extraordinario incluso para la brutalidad de ese
momento, con una cantidad enorme de detenidos, fusilamientos colectivos,
tortura generalizada, asesinatos a mansalva, violación de detenidas, y
desaparición de prisioneros. Quizás fue la comuna que tuvo en términos
relativos más habitantes afectados por los crímenes de la dictadura en
ese período. La colaboración directa de civiles en dicha represión
también fue de un nivel especial.

Usted ha negado que su familia haya
tenido participación directa en dicha brutalidad, aunque testigos
confirman la presencia de un hermano suyo en la subcomisaría en cuestión
cuando Pedro Vargas agonizaba en medio de torturas que hasta hoy me son
inimaginables. Su hermano también reconoció que agentes de la represión
se movilizaban en vehículos de la empresa de su familiar

Y un sobreviviente ha
declarado que su hermano Christian estaba entre los civiles que lo
golpearon repetidamente cuando estaba preso en la subcomisaría (libro ya
citado).

Como confirma dicho testigo, único
sobreviviente de uno de esos fusilamientos colectivos, su hermano fue
visto a menudo en dicha subcomisaría –hecho reconocido por él mismo,
argumentando que era solo para dejar cecinas del negocio familiar para
los repetidos asados que se hacían en la subcomisaría para civiles y

militares …su hermano habría estado
ahí (junto a otros civiles) cuando un día a las tres de la madrugada
sacaron a un grupo de detenidos para llevarlos a un fusilamiento
colectivo en Collipeumo (Declaración policial de Alejandro del Carmen
Bustos González –único sobreviviente de dicho fusilamiento.

También su padre, Michael Kast Schindele, patriarca de la zona al momento del golpe, mantuvo hasta su muerte su calidad de inculpado por los crímenes de Paine.

La pregunta que quisiera hacerle es muy simple: sea cual sea la secuencia de los hechos y el grado de responsabilidad directa o indirecta de su familia en estos hechos a días después del golpe –donde Pedro Vargas Barrientos y otros 70 lugareños

También quisiera preguntarle si realmente cree que sin verdad y justicia puede haber reconciliación. ¿No cree que es una vergüenza nacional que, después de todos estos años, aún no existan condenas por lo ocurrido en Paine (1)? El gran problema de Chile es que por este tipo de aberraciones el pasado no ha pasado.

Chile a tenido en dos períodos a un Presidente, que hace de la política y los negocios ilegale, una práctica de carácter delictivo para su propio enriquecimiento. Sumado a la responsabilidad política por las graves violaciones de los DDHH en su actual mandato. La sólo posibilidad que José Antonio Kast, sea Presidente de Chile, sería una vergüenza ante el mundo, que implicaría un retroceso para el conjunto del país.