Lula encarcelado: “la muerte de un combatiente no para la revolución”


Armando Romero

AITUE NOTICIA

“Ellos tienen que saber que la muerte de un combatiente no para la revolución”.

Brasil sábado 7 de abril, El ex Presidente  Luiz Inácio Lula da Silva acordó  entregarse a la Policía Federal tras permanecer a lo largo de los últimos días en la sede del Sindicato de los Metalúrgicos en São Bernardo do Campo, en la provincia de São Paulo. Condenado a 12 años y un día por los tribunales brasileños.

Lula Da Silva, de 72 años, acusó a los fiscales y a los jueces de procesarlo por un caso sin fundamentos.


“No les perdono que hayan dado a la sociedad la idea de que soy un ladrón”, dijo Da Silva, en un tono áspero, a una multitud de simpatizantes reunida afuera de la sede del Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos en São Bernardo do Campo, un municipio del estado de São Paulo.

Un día triste para la democracia, el ex mandatario fue enjuiciado por tribunales, donde no fue acreditada el delito del cual fue acusado, los jueces han actuado como verdaderos inquisidores políticos. “Brasil inicia ahora un proceso muy triste, verdaderamente deprimente de la fragilización de las instituciones democráticas, que va a tener un enorme costo para su reconocimiento y visibilidad en la geopolítica mundial”, señaló El secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Pablo Gentili a los medios de prensa internacional.

Lula salió de la sede sindical rodeado de hombres y mujeres, que habían acampados en lugar para defender al ex Presidente hoy encarcelado.

 Tras su entrega, las autoridades lo trasladaron a una prisión en la ciudad de Curitiba, en el sur del país.

El expresidente brasileño ya había anunciado durante la mañana del sábado que cumpliría el mandato de prisión dictado en su contra por corrupción y se entregaría a las autoridades.

“Voy a atender el mandato [de prisión] porque quiero mostrarles lo que es responsabilidad y para poder probar mi inocencia”, dijo Lula ante cientos de simpatizantes.


“Voy a atender el mandato para que no digan mañana que soy un prófugo y que me estoy escondiendo. Voy para que sepan que no tengo miedo”, afirmó.


“No estoy por encima de la Justicia (…). Creo en la Justicia, pero en una Justicia justa, con un proceso basado en pruebas concretas”, dijo este sábado tras participar en una misa en homenaje a su esposa, Maria Letícia, fallecida en febrero de 2017.


“Me entrego; porque sé que la historia va a probar que quien cometió un crimen fue el comisario que me acusó, el fiscal que fue injusto conmigo y el juez que me condenó”, afirmó.

 “Si el crimen que cometí fue traer comida y educación a los pobres seguiré siendo criminal porque vamos a conseguir mucho más”, exclamó Da Silva ante una multitud que pasó buena parte de la mañana gritando consignas y pidiendo que el líder político no se entregara.


Durante sus últimas horas en libertad, Da Silva reconoció que su carrera política había finalizado —al menos por ahora—.


“Ellos no saben que el problema de ese país no se llama Lula, se llama la conciencia del pueblo.”



“Ustedes van a tener que transformarse en Lula”, le dijo a sus simpatizantes. >“Ellos tienen que saber que la muerte de un combatiente no para la revolución”.

 (…). Y ustedes van a tener que transformarse en Lula de aquí para adelante a andar por ese país haciendo lo que tienen que hacer”, dijo a sus seguidores rompiendo el silencio del líder de Brasil.


  La defensa del el mandatario se encuentra estudiando un nuevo recurso judicial

 A pesar de que los jueces le ordenaron entregarse, esto no implica que el exmandatario irá a la cárcel por 12 años, pues la defensa de Lula no agotó aún sus últimos recursos.


Hay dos tribunales a los que todavía pueden recurrir: el Superior y el Supremo. Donde se tendría que ver correctamente los procedimientos legales o si se violaron sus derechos constitucionales. 

Así mismo, su futuro político dependerá si decide inscribirse y presentar un recurso ante el Tribunal Superior Electoral.