La ola feministas que sacude Chile al trasluz de la historia del movimiento 


Aitue Noticias

Armando Romero

    <<El feminismo es una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente>>


Simone de Beauvoir.


 

 Es la madrugada del primero de enero de 1994, la Comandanta Ramona dirigió las filas insurgentes que tomaron la ciudad de San Cristóbal de las Casas, símbolo de la soberbia del poder. El fuego que alumbró esa noche no fue la de los fusiles, sino la de la luz que emanaba de los rostros cubiertos por el pasamontañas, el acto de fe, la creencia en cambiar todo, la vida al hilo, el ¡Ya Basta!que sacudió las conciencias de los pobladores de México… La insurrección con rostro de mujer, en un país donde el patriarcado es institucional.

En Chile una ola feministas sacude los cimientos del patriarcado, instalado el tema del machismo en la sociedad, a través de diferentes formas de protesta y tomas de universidades y colegios. 



“Las yeguas insurgentes”: feministas realizaron delirante intervención “artística”

        

 El feminismo ha dado lugar a muchas disciplinas hoy en día. La definición es amplia. Celia Amorós reconoce en su denominación la defensa por lo genéricamente humano desde todos los géneros posibles. Nancy Cott cita la invalidación de jerarquía de género.


Este movimiento es un ataque a la visión androcentrista y su origen se remonta a los tiempos de la Ilustración, que como Amalia Valcárcel dijo “Es el hijo no querido del mismo” porque se apega a los términos sobre igualdad y autonomía pero el movimiento en sí no fue feminista.


Desde aquella época podríamos hablar entonces de una incipiente fase en el movimiento, que muchos conocen como la polémica feminista, ya habiendo dado señales durante en preciosismo en la Edad Media.


Cabe destacar que la cronología sobre el feminismo tiene varias interpretaciones, esto se debe a que muchos actos pioneros, al ser pocos y muy diferenciados entre sí, no pueden considerarse como un movimiento propiamente dicho, lo que hace que muchos historiadores luntitledos engloben en una primera ola o los descarten, colocando los sucesos de la segunda en la primera.

 «Los sucesos “descartados” (ubicados antes de la Ilustración) han sido entonces agrupados también en lo que se conoce como protofeminismo, feminismo premoderno o memorial de agravios. Según Simone de Beauvoir la primera mujer feminista que defendió a las mujeres con la pluma fue Christine de Pizan en el siglo XV. El protofeminismo se destacó por la polémica en torno a la tradición europea del siglo XII donde la sociedad estamental sostenía ciertos roles de géneros justificados bajo creencias religiosas. Las mujeres participaron en hitos históricos muy importantes sin ser reconocidas.


Remontándonos a la época de la Ilustración, son pocos los filósofos y autores que reconocieron a la mujer. Rousseau fue un ejemplo de esto al incluirla en el concepto de estado liberal. John Stuart Mill, de igual manera, concediendo a ejemplos de su mismo sexo tal honor. Pero el suceso más destacable en manos de una mujer fue la obra “Vindicación de los derechos de la mujer” en 1792 por Mary Wollstonecraft.»

En el siglo XIX y XX la lucha feminista se centró en los derechos de propiedad, para obrar, derechos frente al matrimonio y políticos, como el voto; buscando explícitamente lograr las mismas posibilidades adjudicadas originalmente al hombre. 

En Estados Unidos  la Convención de Seneca Falls en 1848. En Inglaterra las suffragettes, lideradas por Emmeline Pankhurst. Ambas potencias llevaron el reclamo al activismo, logrando con el tiempo, otro de sus objetivos, la abolición de la esclavitud, lo que incluye en el movimiento a las mujeres negras. Esto último generó un nuevo conflicto, esta vez entre las mujeres, el cual fue la desigualdad que existía entre la capacidad de reclamo feminista entre las mujeres blancas de alta sociedad y las mujeres negras u obreras, creando una especia de subdivisión.


Luego de que ambas potencias aprobaran el sufragio femenino, en 1928 en Inglaterra (sin contar 1918 cuando solo se le permitía a las mujeres de más de 30 años y propietarias), y 1920 en Estados Unidos, los demás estados europeos y algunos países latinoamericanos siguieron los mismos pasos. La lucha feministas lograba de cierta forma un reconocimiento a sus derechos de igualdad.

Podemos distinguir fácilmente, una segunda ola a partir de 1960 hasta los ’90. Esta se conoció como “Movimiento de la Mujer o de la liberación de la mujer” centrándose en nuevos aspectos como la sexualidad, la familia, el trabajo, la reproducción, etc.


Una representante de está época fue Simone de Beauvoir con “El Segundo Sexo”.


Esta ola pretendía fundamentalmente llenar las lagunas que la ola anterior no había logrado acaparar, ya que no fue una forma sustantiva de modificar el rol de las mujeres. Por un lado, el sufragismo seguía contando con las propias limitaciones del liberalismo burgués, y por el otro, era una época de auge de las revoluciones socialistas, cuyas ideas de igualdad hacia el proletariado se consideran hoy en día teñidas de ideología patriarcal (Patriarcado: término que se refiere a la distribución desigual del poder entre el hombre y la mujer, donde ellos contarían con la preeminencia hegemónica en muchos aspectos como los derechos sexuales, políticos, civiles, etc.)

 La segunda ola se adjudicó la lucha de la libre sexualidad y el pleno goce del sexo por parte de la mujer. Se denuncia el comportamiento doméstico donde la mujer se ve obligada a adquirir el rol de crianza de los niños por su condición biológica reproductiva, y la obligación de los quehaceres domésticos.


En este período es donde se empieza a denotar aún más las ramas del feminismo, siendo más conocidas, la radical, la liberal y la socialista.

El feminismo radical es el que ha sido más duramente cuestionado, sostiene que la mayor contradicción social recae sobre el sexo. Propone una nueva organización social donde las comunidades vivan en parejas y amigos sin formalidades legales. Esta clase de feminismo se opone a casi todas las organizaciones, mandatos y leyes por considerarlas nacidas de un sistema patriarcal. En las últimas décadas el lesbianismo ha propulsado una forma más radical de feminismo, buscando la superioridad sobre el hombre.

 El feminismo socialista presenta ciertas coincidencia con el movimiento radical, enfocándose políticamente a profundizar la lucha contra el capitalismo, 

 

Una tercera ola comienza a surgir a partir de 1990. Se aplica nuevos matices al modelo femenino desarrollando divisiones que engloban las diferencias raciales, étnicas, sociales y económicas de las mujeres.

 Cuestiona los roles y conceptos asumidos por el viejo feminismo e incluye nuevas teorías como la queer o defensas hacia la sexualidad dejando abiertos debates en pos de la prostitución o la industria porno. En España surge una nueva variante más política y que busca desatar una masiva toma feminista. 

En Chile pareciera que el tema del feminismo, esta centrado en la intervención solamente de la mujer…

  

Feminismo…. Una palabra que al igual que política o religión es capaz de desatar todo tipo de repercusiones, debates y preguntas que no necesariamente deben considerarse inoportunas o indebidas en todos los casos. 


 En los últimos tiempos, el feminismo ha sido terreno de diversos debates y conflictos, creando bandos bien definidos y otros no tantos acerca del porqué el feminismo debe seguir siendo aplicado o sobre porqué no. Grupos que defienden el derecho de la mujer y continúan sosteniendo la supuesta supremacía del hombre, mientras que en la otra cara de la moneda nos encontramos con los mismos colectivos invirtiendo los géneros (hombre y mujer) que su lucha propone y significa. Con esto me refiero, a que ha quedado muy claro, especialmente en Internet, el nuevo cariz asumido por la actual ola del feminismo. Podremos hallar argumentos de lo más críticos e intermedios posibles hasta aquellos extremistas donde hombres y mujeres dirán que el feminismo es una farsa y un antónimo de la igualdad. Donde dirán que las antiguas olas tienen su debida justificación dejando en menester a la tercera. O que en los tiempos actuales ya no necesitamos del feminismo. Que se ha convertido en la forma femenina del machismo para lograr la hegemonía de la mujer, como una especia de venganza histórica. También, hay quienes sostiene que el feminismo se ha encargado, implícita o explícitamente, a ocultar o quitar la atención sobre las necesidades del hombre y los conflictos o injusticias que lo aquejan, los cuales pueden ser de igual índole al de las mujeres.

 No olvidemos que muchas veces nuestras creencias y principios pueden y deben ser cuestionadas, y muchos de esos huecos han de poder replantarnos lo que solíamos creer y defender.el-feminismo-busca-la-igualdad-entre-ambos-sexos. Lo que no debemos perder de vista, es que la lucha feminista nos es exclusiva de la mujer. Implica la participación de toda una sociedad.

A diario podemos ver mediante las redes sociales, comentarios y si un hombre se queja de algún posible defecto en el movimiento vaya a ser acusado de machista, y si hablamos de una mujer, traidora para con su sexo.  Un ejemplo es la foto del colectivo «yeguas subversivas»…que más allá de la libertad de disponer del cuerpo, termina desvirtuado la lucha  feminista. 

 Lo cierto es que el feminismo es un movimiento que ha sido duramente golpeado y galardonado por igual. Ha sido exponencialmente tergiversado y manipulado por donde se lo mire. Porque si vemos los resultados hoy en día tenemos de todo. Beneficios y perjuicios. Todo, claro está, porque depende de las manos que usaron al movimiento. El feminismo no es una diosa ni ninguna personificación, es una herramienta de lucha para ambos géneros que se ha utilizado bastante para defender principalmente a la mujer, pero no olvidemos que ha nacido fundamentalmente en manos del sexo femenino, aun sabiendo que también han existido hombres feministas. 

«»Porque varias mujeres hayan utilizado al feminismo como escudo y defensa en reiteradas ocasiones y que de ello haya sido fruto muchísimas falacias sobre el hombre e incluso el feminismo institucionalizado que ha dejado en desventaja al hombre frente a la ley (no siempre), no convierte a este movimiento es el sexismo de la New Age. 

Todos tenemos el derecho de expresar nuestra opinión, eso queda claro. Todo movimiento tiene sus defectos y fallas, y el feminismo como tal lo tuvo y lo sigue teniendo, pero no por ello se lo debe condenar en su totalidad. Si nos dedicaremos a criticar los estragos que produce hoy en día no podemos negar e ignorar que lo pretendido no ha sido cumplido en su totalidad aún. Estamos hablando de culturas y países, inclusive donde “feminismo” es una palabra que ni siquiera forma parte de su lenguaje cotidiano. Cuando vivimos en un país cuya cultura y forma de vida es relativamente civilizada, ya que crimen y horror hay en todos lados, es fácil creer que los horrores de los viejos tiempos ya no existen. Porque oír en las noticias sobre niñas que siguen sufriendo de ablación o países en guerra donde las violaciones son aún mayores, cuando oímos de la trata de personas o la prácticamente inexistencia de las mujeres en cargos importantes en países como los del Medio Oriente, sentimos que son solo eso, noticias. Porque siendo honestos, si bien muchos somos conscientes al respecto, no vivimos (en su mayoría) pensando en esto las 24 horas del día. Seguimos con nuestras vidas diarias y si vivimos en países donde el feminismo ha logrado con mayor eficacia sus logros, hablaremos desde la propia experiencia. Entonces cuando oigo a personas diciendo que el feminismo es historia vieja y que las feministas son mujeres victimarias y no viven en el ahora, pienso “¿En qué momento la mujer obtuvo el pleno poderío de todos sus derechos en todo el mundo?”. Y no por esto, significa que el hombre es el único culpable porque no todos los hombres del mundo son violentos, violadores, machistas, bestias y demás. La mujer sigue sufriendo violencia y desigualdad, es un hecho. ¿Quiénes son los culpables? ¿El hombre? Mi respuesta: no. ¿Algunos hombres, mujeres, culturas, religiones, estereotipos? Mi respuesta: Sí. No hace falta viajar a una cultura escondida a la vista para verlo. En las noticias de tu propio país oirás a diario sobre mujeres que sufren de violencia de género, esposas y novias asesinadas por celos o por acoso sexual. Y ni siquiera necesitamos de la violencia activa para nombrarlo. El hecho de que día a día veamos modelos semidesnudos es violencia de por sí. Tanto hombres como mujeres sufren el ideal del físico que debe ocupar determinadas medidas y proporciones, incluyendo ciertos estándares de belleza como la depilación. Sin embargo, este punto es fácilmente discutible porque si hablamos de la vida cotidiana o de las cifras en trastornos alimenticios podríamos afirmar que la mujer sufre mayor presión.»»

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No podemos hablar sobre generalidades sin cometer alguna injusticia. Es reconocible que existen grupos de feministas que realicen activismos exagerados y de tales características. Pero no todas las personas feministas ignoran los males que aquejan a la población masculina. Lo cierto es que cuando una lucha se centra en un determinado grupo, está tomando en su poder un determinado mal que no necesariamente está negando la existencia de otros solo por no mencionarlos o incluirlos en la lucha. Afirmar lo contraria sería como cometer una “argumento a silentio”. Caso distinto es cuando no encontramos ningún reclamo o lucha al respecto, pero no por esto debemos inculpar a los otros colectivos que luchan por lo suyo.»



 

El feminismo como un movimiento transversal de la sociedad, no necesariamente representa los mismos intereses y necesidades de las mujeres. En las Asambleas de las universidades en toma, no ha sido posible llegar a un consenso en sus demandas. En otros países occidentales la igualdad y libertad implica que las mujeres y los hombres sean absolutamente libres de decidir por sus vidas sin transgredir la libertad ajena. Y esto implica decisiones como el trabajo, el estudio, la ropa o el estilo de vida. El feminismo le ha dado un nuevo lugar a la gente transexual, homosexual, asexual o nominal. Es así, que la elección de gustos y talentos es totalmente ajena a los genitales y la producción de hormonas. Por otro lado, no es menester ignorar que muchos estudios sugieren que el cerebro femenino y masculino cuenta con ciertas diferencias. Muchas áreas de dedicación requieren más sensibilidad e implicaciones de ciertas zonas o hemisferios del cerebro. Pero esto no crea una división sine qua non entre el hombre y la mujer, y mucho menos tiene relación con la sexualidad, que de ser así, tampoco tendría que ser tema de repercusión. Si una mujer mecánica es lesbiana o un hombre bailarín de ballet fuera gay no debería ser esto tema de insulto. Nadie utiliza el término heterosexual con sentido peyorativo. Y el feminismo, busca exactamente evitar esto.


Tampoco, se busca crear un ideal de mujer y hombre perfecto, aunque es bien sabido que siempre se llega a ello. Si una mujer desea ser ama de casa por voluntad propia es defendible porque asumió su libertad. De hecho, el feminismo busca que las tareas del hogar sean renumeradas y revestidas con mayor prestigio social.


 «En el mundo, ningún país ha logrado eliminar la brecha de sueldos laborales entre hombres y mujeres. Según la OCDE, los países miembros reconocen un 17% de diferencia salarial, principalmente por causas discriminatorias. En esta categoría, se incluye las reservas de empleos malos y ocupacionales a las mujeres.»

En Chile no hay una cultura para debatir, sin caer en las descalificaciones y ataques personales…para los hombres pareciera estar vetado exponer sus críticas sobre el feminismo y está nueva ola de sucesos. Todavía no se ha logrado eliminar el estereotipo de la sexualidad donde un hombre es bien visto si tiene muchas amantes y una mujer no. Es decir, el tabú en torno al sexo por placer. Esto abarca todos los estereotipos posibles donde se definen las malas conductas como naturales en el hombre y, por ende, inevitables, como la falta de autocontrol, la lujuria, la violencia, la dominación, etc.


Ahora, por el otro lado, el hombre también sufre bajo, lo que muchas feministas aluden, el Patriarcado.


El patriarcado ha creado dos figuras: la mujer sumisa y el hombre “fuerte y dominante”. Como decía Menón a Sócrates “(…) la virtud del hombre consiste en estar en posición de administrar los negocios de su patria (…). El deber de una mujer consiste en gobernar bien su casa, vigilar todo lo interior, y estar sometida a su marido. (…)”.

 

«El modelo patriarcal, no afecta ni afectó solo la mujer, sino también al hombre. En sus tiempos de antaño, es reconocible que perjudicó en mayor proporción al sexo femenino, pero no dejó de lado al hombre, que debía tener “virtudes” como ser bueno en la batalla y siempre tener que cumplir con el rol de hombre fuerte que protege a la familia. Ni hablar de los patrones de comportamiento como llorar en público o expresar sentimientos.


Uno de los primeros estudios que se encargó de reconocer la violencia hacia el hombre fue “El Síndrome del Hombre Golpeado” dirigido por Suzanne K. Steinmetz en los ’70. En él se definieron los rasgos físico-psicológicos de las parejas que sufren violencia de pareja. Según la investigación, más del 20% de las amenazas de parejas provienen de mujeres. Supuestamente, el 93% de las parejas utilizan la violencia verbal y el 60% la física. La conclusión fue que la mujer tiene mucha tendencia a la violencia física también pero que se reprime o termina inclinándose por la violencia verbal, mientras que el hombre la supera en un 31% con agresiones como tomar a la mujer por la fuerza.»

 

 «Según la publicación “Aggresive Behaviour”, las mujeres denuncian más comúnmente y con mayor rapidez los ataques violentos, mientras que los hombres o no son tomados en serio o temen hacerlo por ser considerados homosexuales o poco hombres. En el caso de los homosexuales también se cumple ya que, por ejemplo, muchas denuncian de violaciones no se consideran por la falsa premisa de que tienden a tener fantasías sobre ser violados.»

En Chile no hay estadísticas de las agresiones hacia el hombre, causada por la mujer. Es más, las casas de acogidas solamente son para las madres y no hay programas para los hombres que son objeto de violencia familiar. 

« Gran parte de estos enfoques se centran en la diferencia de potencia física de un hombre, ya que un golpe de ellos no tiende a ser lo mismo que el de una mujer, pero esto no cualifica a nadie como digno de golpear a alguien.

 Desde la Antigua Persia y las Cruzadas, los hombres tendieron a sufrir de violaciones o castración como estrategia de tortura psicológica y física que busca desmoralizar al enemigo. Las leyes, sin embargo, siguen sin reconocerlo como crimen sexual, etiquetándolo de crimen de guerra o tortura. En las situaciones bélicas, además, como la Guerra de Kosovo, los niños y hombres ocupan la población que tiende a ser más diezmada. En gran parte, esto se debe a que el hombre es quien tendía a ser enviado a la guerra.


Estas cifras demuestran que el hombre también está en desventaja y sufre muchos males sociales. Al fin y al cabo, son tan humanos como las mujeres. Pero eso no significa que la mujer haya dejado de sufrir violencia de cualquier tipo. Según la ONU, el 50% de la población mundial femenina sigue sufriendo violencia y que el 70% de ella lo han sufrido alguna vez.»

 Porque un hombre o una mujer hayan abusado de su pareja no significa que todas las parejas son así o que todos los hombres o mujeres son así. Crear datos y darlos por hecho basándonos en una única prueba vivida por nosotros no nos vuelve aptos para crear posturas y atacar otras indefectiblemente.

 La lucha a favor y en contra del feminismo se ha vuelto en una guerra de sexos y una especia de competencia por ver quién es más víctima o menos, como si eso ayudara realmente a resolver los problemas.

 No olvidemos el feminismo es mucho más que sufragio y derecho al trabajo. No olvides que es la suma de las voces de todos los oprimidos y oprimidas que lucharon y de quienes no pudieron o todavía no pueden luchar. Sin lugar a dudas, es una lucha política de mujeres y hombres, para generar los cambios del modelo neoliberal vigente, del capitalismo salvaje depredador y que vulnera las libertades y derechos de igualdad.

 

 Por último, cuando hablamos de problemáticas sociales es sobre humanos, ser hombre o mujer no tiene nada que ver.