Arabia Saudita un reino de opresión para las mujeres


AITUE NOTICIA

Armado Romero

Esra al-Ghamgam, fue ejecutada por orden del fiscal el domingo.

Dónde están las voces de denuncia del occidente

Cualquier disidencia pacífica, ya sea pasada o presente, es considerada por el Reino del príncipe heredero Bin Salman como una amenaza a su gobierno autocrático. El gobierno saudí considera la defensa de los derechos humanos, o de las mujeres, como una traición, estar en contacto con organizaciones de derechos humanos, medios de comunicación independientes y transparentes, y con embajadas y países para mejorar los intereses de su propio país y sus ciudadanos, es una afrenta al país y una traición al estado. Desde el mundo occidental un silencio cómplice, ante las violaciones a los DDHH y la ejecuciones a mujeres, decapitada ante la indiferencia de los gobiernos de Europa, Norteamérica y América Latina.

De acuerdo con todas las leyes humanitarias, particularmente el ICCPR; la privación de la libertad sobre la única base de ejercer pacíficamente el derecho de opinión y expresión y la defensa de los derechos humanos a través de ella se considera arbitraria e ilegal y una abyecta violación de los derechos fundamentales. Israa al-Ghamgam estaba amenazada de muerte solo por defender los derechos humanos y hablar públicamente sobre el deterioro de las violaciones de los derechos humanos en Arabia Saudí. Todo esto mientras propagan las reformas de “Visión 2030”, un proyecto “moderno” diseñado para despojar al Reino de su dependencia del petróleo, con una medida estrella como la de “permitir conducir a las mujeres”, mientras estas mismas mujeres están sujetas a un sistema de custodia, a la necesidad del permiso masculino para salir de casa, o realizar cualquier acto cotidiano. Todo esto mientras abren centros de detención, cárceles específicas para las mujeres que violen las leyes de tráfico.


No deja de ser una perversión que Arabia Saudí presida el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y ocupe un cargo en el Consejo de Mujeres de la ONU hasta 2022. La ex Presidenta Michelle Bachelet desde su nuevo cargo internacional, se ha sumado al silencio del mundo occidental.

Un lavado de cara que no se extienden a abordar la libertad de las mujeres y niñas, del sistema de custodia inhumano, de la falta de libertad de expresión, de la injusticia de que ni se tipifique la violencia doméstica, de la miserable esclavitud a la que están sometidas laboral o sexualmente muchas de ellas, el uso de la pena capital por parte del reino y la falta de libertad de expresión del país.