Herminia Concha; su consecuencia recorre las calles de La Pincoya


Armando Romero Editor periodístico Radio Liberación Miguel Enríquez Primera Línea

El 7 de julio de 2009 falleció Herminia Concha, pobladora de La Pincoya, revolucionaria y combatiente internacionalista. Dirigente popular fundó el Movimiento de Pobladores Revolucionarios, participo en diversas tomas de terreno. Combatió en la revolución de Nicaragua y en la dictadura de Pinochet apoyó a las organizaciones que eligieron el camino de la lucha armada contra la tiranía. Colaboró de diversas maneras con la (R)… defendió la violencia revolucionaria como el verdadero camino y nunca se olvidó de los presos políticos.

Herminia, mujer luchadora, pobladora consciente e incansable organizadora de su pueblo, desplegó sus primeras armas en la lucha popular al alero de la toma de los terrenos que hoy constituye La Pincoya. Desde joven articuló el Movimiento de Pobladores Revolucionarios y formó parte de los primeros años del Movimiento de Izquierda Reolucionaria – MIR

La Pincoya ubicada en la comuna de Huechuraba, al norte de Santiago. Nació de las tomas de terreno en los sesenta, como parte del crecimiento de la ciudad.

En ese estallido de rebeldía comenzó a curtir su espíritu revolucionario Herminia Concha, a sus 70 años sin descansar un solo día en su compromiso revolucionario. Siempre organizando actividades en la población, en los últimos años mucho la vieron en las calles manifestándose y apoyando la lucha de los secundarios. Esa mujer bajita de pelo cano, nada parecía doblegar su espíritu revolucionario.

Para quienes nos tocó conocerla de cerca, sabemos el tamaño de su voluntad de guerrera, una luchadora incansable, de esas imprescindibles que luchan toda una vida por la revolución. Una mujer proletaria, pobladora, revolucionaria y combatiente internacionalista. Comenzó muy joven su lucha política y social. A los 15 años entra a trabajar en una fábrica de zapatos. Su hermana María Concha, de la Población Emergencia de La Legua, participó en la ocupación de 140 fábricas del Cuero y Calzado el año 1955, en esos años es donde Herminia comienza hacer partícipe de la lucha de los trabajadores.

En los 70 desplegó toda esa fuerza de mujer comprometida con los pobladores. Se destacaba por su capacidad política de trabajo y disciplina.

Como consecuencia de las luchas de miles de pobladores, en mayo de 1970, les entregan sitios a los vecinos en el sector de La Pincoya, al norte de Santiago.  Las precarias condiciones sanitarias ante la falta de energía eléctrica y agua potable… se declaró una epidemia de sarna. Herminia nos relataba como fueron esos meses y las grandes dificultades que debieron enfrentar. Asumió la responsabilidad al ser elegida dirigente, desde los sin casa comienza a organizar a los pobladores. Uno de los primeros desafíos fue construir una posta de primeros auxilio…el golpe de Estado hecha por tierra los proyectos comunitarios. Como consecuencia de su lucha política, vivió la prisión política y luego el exilio, junto a su compañero Adolfo. En Suecia arribo con su familia, renunciando a esa seguridad del exilio, partió a Nicaragua. La historia es conocida por todos, con algunos matices de acuerdo a determinados factores políticos. Empezó a organizar la solidaridad con Chile, cuestión que no era suficiente para su gran espíritu de lucha, no se podía acomodar en un exilio y sus privilegios.

Enamorada con la lucha revolucionaria de los sandinistas en Nicaragua, seria su próximo destino y desafíos consciente. Dejando su huella en su consecuencia revolucionaria.

En Chile las protestas populares, sacuden ese espíritu de weichafe, es así que retorna a su querida Pincoya. Forma allí una olla común y comienza nuevamente su labor incansable de organizarse en la población. Entre 1983 y 1984 se vincula a la COAPO frente poblacional del MIR, retomando los contactos políticos con todos las organizaciones políticas ➡ militar. Sabia la importancia de la lucha armada para terminar con la dictadura, por sobre cualquier diferencia ideológica de la izquierda.

Herminia era una mujer generosa, con una claridad política ➡ participó activamente en la jornada de protesta contra la dictadura de Pinochet. Participó en acciones directas de autodefensa y sabotaje.

Impulsa la organización de la ollas comunes para poder garantizar la alimentación mínima a los niños de la población, poco a poco la organización de las ollas crece y toma fuerza, junto a otras mujeres y pobladores levantan los talleres laborales de tejido y el taller del pan, en El Barrero participa de los talleres de salud, que permitió levantar un policlínico, apoyado por la Fundación Misio. El hambre golpeaba a los cestores poblacionales, las ollas comunes eran perseguidas y atacadas por las policías. El 83 y el 84 fueron inviernos muy duros y las precarias construcciones, el frío y las aguas lluvias se colaba por todos lados .

EL hablar de Herminia, se asocia a la solidaridad y acción de apoyo a los presos políticos y la lucha del pueblo mapuche. Acción directa en pocas palabras.

Un rasgo que la describe de su amor militante, y que mantuvo hasta el fin de su vida  fue la ausencia total de sectarismo. Trabajó por la unidad del movimiento popular, no perdía ninguna oportunidad para hacernos ver esa realidad concreta. Nos planteaba con firmesa que solo en la construcción de esta unidad es posible derrotar al enemigo, nos invitaba a debatir y encontrar esos caminos de unidad revolucionaria.

Tenia un incansable espíritu de compromiso, de lucha, de sacrificio. Herminia luchó hasta las últimas consecuencias, con las movilizaciones estudiantiles, era habitual verla caminar desde el pasaje de su casa, a esperar el bus para ir al centro de Santiago, en su bolsa un lienzo era impensable olvidar llevar.

En la población no dejaba de movilizarse, por entregar apoyo de estudios a los estudiantes. Sabía de la importancia de leer y estudiar ➡ su casa era una potencial biblioteca popular.


Su funeral fue el espejo de su vida: popular y combatiente. Desde su casa fue llevada a través de la población la Pincoya donde algunos pobladores salieron a saludar el cortejo con el puño en alto. Una barricada la despidió en su último trayectos por esas calles, que guardan mil historias no escritas.