“Historia del EZLN a través de sus declaraciones“


Arturo Gállegos

Docente de derecho constitucional en la Facultad de Derecho de la Universidad Fridrich-Schiller en Jena, Alemania. Miembro de la comisión de relaciones internacionales del Partido Popular Socialista de México.

Guadalupe Tepeyac en territorio zapatista. Es una de las pocas fotos que existe de Marcos disparando.” Créditos Víctor Mendiola
El EZLN no empieza ni termina con Marcos. Nuevas generaciones de líderes, tal vez no tan adeptos a manejar los medios de comunicación como Marcos, están llevando el zapatismo hacia el siglo 21. Al menos, eso esperamos.“En 20 años, ahora tenemos generaciones: niños que nacieron en 1994 o niños que nacieron con padres zapatistas”. “Estas son las nuevas generaciones de guerrillas.”

<Los héroes caen, también. El Subcomandante Marcos —a quien luego se identificó como el hermano de una diputada priista de Tamaulipas— ha desaparecido. En discursos atribuidos a él que se han extendido en internet en los últimos años, ya no se lee su lucidez, su retórica poderosa, sino parecen más y más como los llantos de un hombre acercándose a la demencia.>Marco Antonio Cruz Proceso

Radio Liberación Miguel Enríquez Primera Línea comparte este interesante ensayo periodístico. Publicado por Revista La Comuna. https://www.revistalacomuna.com/ Su autor Arturo Gállegos.

Una introducción de La Redacción de Radio Liberación ” Hoy Chiapas permanece prácticamente igual; no ha cambiado mucho desde el levantamiento de 1994. El EZLN controla territorio semiautónomo en Los Altos de Chiapas y algunos pueblos y comunidades se movilizan a través de “Juntas de Buen Gobierno”. Pero, como dijo Marco Cruz: “los zapatistas efectivamente viven dentro de un “cerco”, vigilados o intimidados por el Ejército, mientras que la amenaza de grupos paramilitares ligados al PRI es constante.” Para el pueblo pobre indígena nada a cambio en México.

Nota de Autor: 

El presente texto que he titulado “Historia del EZLN a través de sus declaraciones“ es solo un extracto de un trabajo mucho más amplio de invesitgación sobre el tema del EZLN que está pensado para ser publicado en forma de libro en el futuro cercano. El proyecto surgió en el marco de la catedra que imparto desde 2017 en la Facultad de Derecho de la Universidad Friedrich-Schiller en Jena, Alemania titulada “Historia del derecho constitucional mexicano y la cuestión del EZLN“. Esta porción, que amablemente publica La Comuna, sirve para contar la historia del origen del EZLN desde la perspectiva de sus más importantes documentos oficiales publicados, las llamadas declaraciones de la Selva Lacandona. Lo que aquí se hace es un ejercicio de análisis detallado y comparativo entre lo publicado por ellos, el contexto histórico y los acontecimientos posteriores.

El propósito de la publicación no es el de tener la última palabra sobre el tema del EZLN, sino el de abrir el debate serio desde una verdadera perspectiva marxista; y sobre todo de que sirva como una introducción para aquellos que no están familiarizados con la política interna mexicana, ya que conocerla es imperante para comprender los contextos  en los que el EZLN se desenvuelve como movimiento político. Algunos elementos fundamentales y ampliaciones en los argumentos que se manejan en esta publicación son analizados y expandidos más a profundidad en los diversos capitulos del libro, por lo que algunos fundamentos pudiesen mostrarse un tanto superficiales. Aun así he tratado de editar este segmento del texto de tal manera que sea lo más coherente por su propio mérito.

LAS DECLARACIONES DEL EZLN

Para fortuna de la humanidad, pero también para la desgracia sobre todo de los individuos o entes públicos, y especialmente para los que tienen que ver con la política, las acciones que realizamos en este mundo dejan huella. Y para todavía mayor fortuna y-o desgracia de los mismos muchas veces estas huellas son documentales. Están plasmadas en palabras que a diferencia del pasado ya no se pueden borrar con una simple quema de libros al estilo nazi o de la Iglesia católica ni mucho menos re-escribiendo historias alternas al estilo hollywoodense. La era del internet ha hecho imposible destruir efectivamente los registros incómodos o de difícil reivindicación posterior. En ocasiones estas huellas documentales nos ayudan al igual que las pruebas o evidencias  a los detectives. Nos completan una “escena del crimen”, que de otra forma generalmente se empaña con imágenes de alto impacto o con declaraciones hechas por individuos llenos de emociones y con habilidades de declamación, actuación o con lenguaje rebuscado.

La historia documental del EZLN no es la excepción a lo anteriormente descrito y nos ayuda a entender mejor todo lo que hay detrás de este movimiento y cómo ha ido evolucionando en el tiempo. Así pues, habremos de analizar, en este capítulo, las llamadas “declaraciones de la selva Lacandona”, que han sido los manifiestos más importantes del EZLN hasta el momento, a manera de reconstrucción histórica y como consecuencia de las múltiples versiones sobre su origen, metas y estrategias, contrastándolas siempre con otros de sus dichos, apariciones públicas, sus acciones y los hechos.

Pero sobre todo habremos de analizar estas declaraciones a la luz del contexto histórico y político en el cual fueron publicadas. Documentos de esta importancia no existen per-se, no son entes que puedan ser entendidos y-o comprendidos aislándolos del momento contextual de sus perspectivas coyunturas. El tiempo en que dichos documentos son redactados y publicados es parte integral de su contenido. Leer las declaraciones del EZLN sin leer los momentos históricos, así como sus posteriores posturas, acciones y opiniones con respecto a temas concernientes a las mismas declaraciones, equivale a  no comprender o no querer comprender  cabalmente el contenido de las mismas.

Las seis declaraciones serán objeto de un análisis comparativo e integral. Las seis forman parte de un todo que no puede ser segmentado, salvo para  facilitar la organización de su estudio, no como objetos de estudio en sí mismos y por separado. Estos documentos cuentan la historia de  un movimiento político caracterizado por una plasticidad ideológica y fáctica altamente sincrética. Dejemos pues que el EZLN nos cuente su historia, nosotros comparemos su dicho con su hecho; y sobre todo, con su tiempo histórico, su pasado, presente y futuro.

PRIMERA DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA

El primer documento trascendental del EZLN fue, por supuesto, su Primera Declaración de la Selva Lacandona, durante el levantamiento en diciembre de 1994. Esta fue formalmente una declaración de guerra contra el Estado mexicano.

Uno creería que la decisión de tomar las armas, por un grupo insurrecto organizado, y no por una turba espontánea de manifestantes, estaría sustentado en un documento sólido, con una base ideológica clara y con metas fijas a corto, mediano y largo plazo. Después de todo, uno no toma un arma así a la ligera y se mete a la jungla chiapaneca para alzarse contra un ejército. Pero no sólo eso, advirtamos que se trata de un ejército a las órdenes de un gobierno que cuenta con el apoyo incondicional del pentágono en caso de que las cosas se pongan feas (y si el objetivo real es la toma del poder; créanlo, se pondrán feas). Un documento así sería el producto de una larga discusión, debates acalorados, correcciones, adiciones etc. Podemos imaginarnos a los guerrilleros alrededor de una fogata en medio de una selva tropical debatiendo por días mientras fuman de sus pipas, decidiendo sobre la redacción del documento que marcará la manera en la que la historia los juzgará.

Pero al leer la declaración resultante, la verdad parecería que este no fue el caso. Esta primera proclama no contiene ni un ápice de fundamento ideológico sólido. En cambio, está  saturada de retórica  patriotera ( un patriotismo vacuo y ostentoso ), que se constriñe a ensalzar a la nación, la patria y su historia criolla, y que curiosamente no menciona en ningún lado a los pueblos indígenas. El otro elemento que resalta en esta declaración son las consignas anti-autoritarismo y anti-partido único, o sea anti-PRI, (1) aunque no lo mencionen explícitamente. A quien sí mencionan explícitamente es al entonces presidente Carlos Salinas de Gortari (del PRI, por supuesto), le desconocen y le llaman ilegítimo:

          “Por tanto, en apego a nuestra Constitución, emitimos la presente al ejército federal mexicano, pilar básico de la dictadura que padecemos, monopolizada por el partido en el poder y encabezada por el ejecutivo  federal que hoy detenta su jefe máximo e ilegítimo, Carlos Salinas de Gortari” (2)

Digno de mención es que “ilegítimo” es sinónimo de “espurio”, el adjetivo que utilizó Andrés Manuel López Obrador para referirse en su momento al expresidente Felipe Calderón, quien a todas luces “ganó” la presidencia como consecuencia de un fraude electoral. Pero paradójicamente las semejanzas entre algunos conceptos y el lenguaje empleado por el EZLN y AMLO sólo empiezan aquí; y se vuelve más paradógico por la aversión que el EZLN ha venido profesando últimamente a todo lo que huela, se vea y se sienta como AMLO o su Cuarta Transformación.

Volviendo a la Primera Declaración, debemos señalar que su mención sobre el autoritarismo y denuncia anti-priista no eran nuevas en aquel momento. Básicamente habían sido la consigna de los estudiantes del 68 y de grupos de izquierda que en mayor o menor medida las colocaban en el centro de sus demandas. Pero siendo honestos, aunque la mayoría de la población reconocía el carácter antidemocrático del PRI, una gran porción de la misma, incluidos los que odiaban a este partido (sí, también las familias de muchos de los estudiantes del 68), vivían a su vez y de manera paradójica directa o indirectamente a expensas del PRI. Por consiguiente, el EZLN no fue, para nada, especial en este rubro, inclusive del mismísimo Sub Marcos, se reveló después, tiene una hermana priista de alto rango,(3) y lo mismo se podía o puede decir de muchas familias mexicanas. En todas había un “rebelde antisistema” que ponía en ridículo al papá con su jefe del trabajo. Esto era natural, y no podía ser de otro modo en un sistema político en el que el Partido gobernante mantenía una relación simbiótica con el Estado, como lo era el caso del PRI en México.

Tampoco en el rubro de levantamientos armados el EZLN fue algo nuevo. Distintos alzamientos, guerrillas y grupos armados de diferente tinte ideológico le habían declarado la guerra al Estado mexicano a través de la historia, con mayor o menor grado de arrastre y éxito en el terreno militar. Ninguno, sin embargo, logró nunca poner realmente en peligro al sistema político mexicano, mucho menos al Estado como tal. Ejemplos de estos alzamientos son el movimiento Cristero (1926-1929) y la Liga Comunista “23 de Septiembre” (1973-1983), por cierto, desde ideologías diametralmente opuestas.

Por otro lado y curiosamente, la Primera Declaración del EZLN, nada dice sobre la economía, ni una letra contra el capitalismo. Sobre este tema se limita a “exigir la suspensión del saqueo las riquezas naturales”, pero sólo en los lugares controlados por el EZLN. (4) Nada hay tampoco sobre el tema de revoluciones o levantamientos armados similares en otros países. No busca activamente la solidaridad internacional de movimientos pares. En resumen, salvo lo anteriormente mencionado, en general el contenido de la Primera Declaración se siente un tanto hueco, sin sustancia.

Y ahora se preguntará Usted “¿Y por qué tenían que escribir sobre estos temas en su Declaración?” En efecto, tiene Usted razón, pero sólo parcialmente. No existe un “manual sobre declaraciones revolucionarias” ni un “formulario de solicitud para la declaración de guerra contra el Estado mexicano”, aunque ha habido tantas que la idea no suena descabellada. Pero, atendiendo a hechos pasados nos encontraremos con documentos similares de mucho más contenido ideológico, como son un sin número de planes durante el proceso revolucionario de México, sólo a manera de ejemplo citamos el Plan de Ayala, proclamado por el mismísimo Emiliano Zapata, al levantarse en armas. (5) Pero antes de seguir analizando el documento de la Primera Declaración, en sí, veamos las circunstancias temporales y materiales en las que se da el levantamiento del EZLN, para poder entender por qué un documento redactado de esta forma no corresponde a la realidad del momento, ni tampoco puede ser excusado por su falta de fondo ideológico.

Estamos hablando de 1994. La Unión Soviética desapareció hace un par de años y las fuerzas democráticas en el mundo se encuentran en su punto más bajo. No hay gobiernos de izquierda en América Latina (aún) salvo Cuba, que mantiene firme y heroícamente la bandera del socialismo,  Las FARC-EP y el ELN seguían empantanadas en su lucha contra el gobierno colombiano, muy lejos y sin condiciones materiales para apoyar al neozapatismo (en caso de que lo hubiesen solicitado Lo mismo ocurría con la guerrilla centroamericana, que tampoco se encontraba en condiciones de prestar apoyo). Así que claramente el EZLN no podía esperar ningún respaldo internacional que no fuese otro que el moral; esto lo sabían de antemano. Así pues, militarmente estaban condenados al fracaso aun y cuando su llamado a las armas se esparciese con relativo éxito por el país. Aún más, la única porción de la sociedad mexicana fuertemente armada no eran precisamente los activistas políticos democráticos, sino la llamada “mafia organizada”, es decir, los cárteles del narcotráfico. Así que ¿quién les proveería de armas a estos insurrectos? Las fábricas de armas en México están en poder del ejército y fuertemente custodiadas; y como vimos, no hay aliado internacional dispuesto a vendérselas, mucho menos a regalárselas; y siendo Chiapas el Estado más pobre del país, ¿con qué recursos planeaban armarse? Es evidente que el EZLN estaba consciente de su precaria situación,  puesto que algunos combatientes fueron armados con rifles de madera, un verdadero suicidio. (6)

A todas luces la victoria militar no podía ser el verdadero ánimo de los neozapatistas, al menos no para los que en su sano juicio eran capaces de examinar la realidad. Aun así el documento convoca a la insurrección nacional y a la toma del poder político en la capital de Chiapas, por medio de las armas, (7) o sea, de manera violenta. Esta meta, como vimos, no podía ser el verdadero objetivo de la dirigencia del EZLN, a menos de que se auto-sobrestimaran en proporciones bíblicas.

Así pues, salta la pregunta inevitable: ¿cuál podía ser, entonces, su verdadero objetivo estratégico? Bueno, hay un par de variantes viables, pero una en específico parece obvia  a la vista de lo que sucedió posteriormente. El objetivo pudo ser desde un principio forzar una represión violenta y brutal generalizada del gobierno, correspondiente a la magnitud con la que la insurrección se esparciese. A más insurrectos, mayor la violencia con la que el gobierno respondería y produciría eventualmente alguna masacre en algún punto del país. Algo similar a la estrategia seguida por los rebeldes en Siria financiados por occidente. Esta eventual matanza (al estilo del supuesto gas empleado por el presidente sirio en contra de su población) forzaría a la comunidad internacional a poner un alto (estando los EE.UU. a favor o en contra, según le venga bien, da igual); y, eventualmente,  presionando hacia  un proceso de paz y-o de transición democrática. Así pues, la primera clave que se infiere de esta Primera Declaración es que la meta última fue lo que se conoce como una “transición democrática”, puesto que colocados en los zapatos del EZLN, parecería tener cierta factibilidad más allá de su pomposa declaratoria belicista:

“Primero. Avanzar hacia la capital del país venciendo al ejército federal mexicano, protegiendo en su avance liberador a la población civil y     permitiendo a los pueblos liberados elegir, libre y democráticamente, a sus propias autoridades administrativas.”

“PUEBLO DE MÉXICO: Nosotros, hombres y mujeres íntegros y libres, estamos conscientes de que la guerra que declaramos es una medida última pero justa. Los dictadores están aplicando una guerra genocida no declarada contra nuestros pueblos desde hace muchos años, por lo que pedimos tu participación decidida apoyando este plan del pueblo mexicano que lucha por trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz. Declaramos que no dejaremos de pelear hasta lograr el cumplimiento de estas demandas básicas de nuestro pueblo formando un gobierno de nuestro país libre y democrático.” (8)

Un elemento importante y necesario de remarcar es que la “transición democrática” también hace no solo innecesaria la existencia de un sólido fundamento ideológico, sino inclusive lo hace contraproducente y peligroso a la hora de la eventual reconfiguración “posguerra”. Para hacer más sencilla la inclusión de simpatizantes y apoyos, el texto mantiene las intenciones del EZLN en un velo de ambigüedad que solo podía ser premeditado. Estas luces que dejan ver rasgos de lo que pudiesen ser sus objetivos reales saltan a la vista tanto del estilo de la redacción del documento combinándolo con el momento histórico y las circunstancias de aquel 1994 en el que fue publicado.

El primer documento oficial del EZLN es también interesante porque en ocasiones contiene posiciones contradictorias, inconsistencias y por sus escuetas explicaciones. Todo esto será mucho más evidente cuando analicemos los posteriores documentos, pero un ejemplo de falta de prevención se encuentra rápidamente en el siguiente párrafo: “Avanzar y tomar la capital, liberando pueblos y dándoles libertad de elegir autoridades”. (9)La primera parte es “sencilla” pero ¿qué hay de la libertad de los pueblos a elegir autoridades? ¿Cómo habrán de elegirse las autoridades? ¡Ah sí, con libertad! ¿Y Qué pasa si Juan Pérez decide que él tiene la libertad de elegir como le venga en gana? Ah bueno, eso no. Que solo el pueblo pueda elegir, bien pero ¿Qué pasa si el pueblo entero quiere elegir a los mismos que estaban antes? ¿O a otros priistas? ¡Problemas! Problemas a los que la ambigüedad del manifiesto no da solución, ni tampoco subsiguientes ad addendums.

Un ejemplo de contradicción sería que si bien por un lado la declaración se ensaña con el PRI y básicamente lo hace responsable de todos los males del país a lo largo de sus, ¡ojo! “70 años de historia”, por otro lado el mismo documento alaba o al menos reconoce el carácter positivo de la expropiación petrolera: “…son los mismos que vendieron más de la mitad de nuestro suelo al extranjero invasor, son los mismos que trajeron un príncipe europeo a gobernarnos, son los mismos que formaron la dictadura de los científicos porfiristas, son los mismos que se opusieron a la Expropiación Petrolera…” (10) (¿política extraccionista? ¿Desarrollismo? ¡Para nada! ¡Patria y nación!) ¿Se les olvida también durante el sexenio de Adolfo López Mateos, bajo las siglas del PRI, se realizó una obra muy avanzada, empezando por la nacionalización de la industria eléctrica y la creación del Libro de Texto gratuito para la escuela primaria, además del fuerte impulso que le dio a la escuela secundaria en todo el país, sobre todo en el medio  rural; además creo el ISSSTE, entre muchas otras cosas. ¿Amnesia selectiva por parte del EZLN? muy Improbable. Como estos ejemplos positivos dentro del mismo periodo hay muchos. Pero como ocurre con tantos otros grupos políticos mexicanos, el EZLN comete el error de percibir el México postrevolucionario como un monolítico segmento de tiempo de 70 años bajo el autoritario partido único, el gran satán, el PRI. La realidad, es que este periodo fue un péndulo oscilando entre momentos progresistas y otros conservadores, porque todo el proceso revolucionario de México es así, una larga historia de avances y retrocesos, no es lineal, sino sumamente compleja, puesto que la vida toda es dialéctica.

Pero no pequemos de exigentes, y otorguemos el beneficio de la duda, además siempre hay espacio para mejorar. Ya vendrán más documentos donde se harán los ajustes pertinentes, ¿verdad? A fin de cuentas el documento por lo menos acierta en presentar al EZLN como lo que pretende ser, o al menos como lo que sus siglas pretenden hacer de él: Es un ejército, pues tiene armas y tiene los números. Es zapatista o neozapatista (punto que tocaremos más adelante), ya que algunos de sus reclamos fueron parte de los reclamos del caudillo revolucionario mexicano de principios de siglo XX (aunque la verdad sea dicha, en esta declaración no  mencionan  nada sobre qué ideales defendía Zapata ni qué forma de organización política proponía). En cuanto a la “liberación nacional” es más complicado. Este término concepto o categoría política se refiere a la lucha de los pueblos sometidos, por su independencia política y económica, por su derecho a la autodeterminación vis-a-vis una potencia extranjera, es decir, se trata en lo esencial de una lucha antiimperialista. Es así que fue acuñado principalmente por los movimientos anticolonialistas y en gran medida por la lucha vietnamita liderada por el genial  Ho Chi Minh, contra el imperialismo francés, japonés y estadounidense. (11) Es por eso que este término se utiliza hoy, principalmente, contra el imperialismo o neocolonialismo. Viéndolo desde esta perspectiva, definitivamente en México se ha dado y se da hasta la fecha una lucha de “liberación nacional”, de manera preponderante respecto de los intereses imperialistas norteamericanos. Y ha sido precisamente durante los 40 años de neoliberalismo en México, para ser exactos al final del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, cuando hizo su aparición espectacular el EZLN en el escenario nacional.

Es tan objetiva la calificación que hacemos del imperialismo, como el enemigo fundamental de México, casi desde su aparición misma sobre la faz de la Tierra, que la Revolución Mexicana de 1910 es la primera revolución antiimperialista del Siglo XX en el mundo; técnicamente calificada como una revolución democrático-burguesa, pero además, antiimperialista, es decir, a la vez una revolución de liberación nacional. Dese entonces y hasta antes de que se implantara el modelo neoliberal, primero en los países capitalistas dependientes, México había tenido una etapa de más o menos avances en los objetivos que se había propuesto ese gran movimiento revolucionario; pero fue con la llegada de los neoliberales al gobierno del país, principalmente a partir del autogolpe de Estado encabezado por el espurio, antes citado Carlos Salinas de Gortari, que se dejó de avanzar en México, y ocurriese todo lo contrario, o sea, que comenzó uno de los más graves retrocesos histórico del país. Es por esta razón que los revolucionarios consideramos que el modelo neoliberal es el nuevo y más rapaz rostro del imperialismo en nuestro país y en el mundo entero. Sin embargo, a pesar de que esta realidad es tan evidente para el pueblo y definitivamente nítida para quienes analizamos de manera científica la realidad, para el EZLN parece ser invisible. ¿Por qué lo decimos?

Porque el EZLN en su Primera Declaración no menciona nada de ésto. Se conforma con identificar al PRI como el opresor original del pueblo, haciendo absoluta abstracción del capitalismo imperialista en el mundo desde desde finales del siglo XVIII y, por desgracia, en México desde el porfiriato. El EZLN cae en la postura anticientífica de no saber o no querer identificar al enemigo fundamental desde ese entonces, del pueblo y la nación mexicana. En consecuencia, al equivocarse en la identificación del principal enemigo, inevitablemente se equivoca respecto de la línea estratégica y táctica para la lucha.

Así pues, el concepto de “liberación nacional” que maneja el EZLN en un primer momento no debe ser entendido como la lucha contra el neocolonialismo o imperialismo. Para ser flexibles entendamos el concepto de “liberación nacional” neozapatista sólo en el marco de que es claro que hay un pueblo oprimido. Es cierto, el EZLN erra voluntaria o involuntariamente en percibir al PRI como el opresor fundamental, y no al imperialismo y su socio subordinado, la burguesía, o más puntualmente, la oligarquía local. Pero como dijimos antes, no nos pongamos tan exigentes, no ahora; es de “liberación”, punto; y es “nacional” porque aunque no tenga presencia en todo el país, pretende hacerlo, punto. En resumen, el primer documento oficial del neozapatismo hace su trabajo y, bueno, la insurrección arranca su viaje, la pregunta ahora es ¿hacia dónde?

SEGUNDA DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA

La Segunda Declaración de la selva Lacandona ocurrió el 10 de junio de 1994, poco más de cinco meses después de la primera. ¿Qué pasó durante ese tiempo? Bueno,  en el plano militar no mucho, en realidad sólo fueron 12 días de rebelión armada, que lejos de esparcirse como pólvora por el resto del país y marchar sobre la Ciudad de México, se limitó  a la toma de algunas cabeceras municipales, incluido San Cristóbal de las Casas, de Chiapas,  para luego ser expulsados de algunas de ellas por el ejército mexicano, con un saldo aproximado de 50 milicianos y 12 soldados muertos. (12) Este primer momento, sigue siendo, a la fecha, el pico del comienzo y final de la confrontación militar con el ejército mexicano. Muy lejos de una insurrección nacional, vamos,  ni siquiera llegó a una revuelta local generalizada. Si bien la vida humana no tiene precio, lo que ocurrió en México en aquellos días no fue afortunadamente una “Srebrenica” ni mucho menos, lo cual no determina el éxito ni el fracaso de la lucha del EZLN, simplemente es un dato objetivo de su enfrentamiento bélico, dado su carácter de organización beligerante. Básicamente la ofensiva zapatista fracasó en lo militar perdiendo el empuje; y aquí es donde un giro en la retórica del EZLN y el mito de la “interposición civil” comienzan a cobrar fuerza con la Segunda Declaración.

El discurso de que la sociedad civil se interpuso entre el EZLN y el ejército mexicano, y evitó una guerra civil, no es más que una retórica de autoadulación, y tiene toda la traza de una excusa para mimetizar el hecho de que el EZLN muy probablemente jamás tuvo como meta real, sino sólo de ficción, la victoria  militar, es decir, sólo como meta aparente, de engaña bobos, puesto que no ignoraba, como ya lo hemos establecido, la inviabilidad de la confrontación bélica. En consecuencia resulta un mito lo de la “Interposición civil”, un previsto segundo paso o, en la más fantasiosa de sus hipótesis, el “plan B” ante dos “eventualidades”: la ausencia de un levantamiento generalizado en el país; o bien, una relativa “pasividad” del gobierno Salinista, en virtud del proceso electoral en puerta.  Esta última fue la que efectivamente se presentó, no porque se tratase de un gobierno pacifista y demócrata; si Salinas de Gortari se abstuvo de arrasar  al EZLN, lo cual hubiese podido materialmente hacer con relativa facilidad, fue porque hábilmente calculó que ahí es donde estaba el verdadero riesgo o la trampa, el costo político-electoral podría ser demasiado alto.

En esta Segunda Proclama, algunos de los elementos en el discurso neozapatista se mantienen. Al patrioterismo ya mencionado se le agrega el elemento de la “sociedad civil” que según el documento “…se interpuso y salvó a la patria”, (13)  esta “patria” que en el texto sigue entendiéndose en un sentido criollo excluyente del indigenismo. Aunque, la verdad sea dicha, si algo estuvo realmente en peligro de ser exterminado fue solamente el EZLN y no la patria. No extraña entonces que esta Declaración aprovechase para declarar un cese al fuego unilateral y sin condiciones que se mantiene hasta hoy. También se refuerza el análisis de que lo más urgente en el plano político es esa tan reiterada y vaga alternancia democrática: “El cambio democrático es la única alternativa de la Guerra”. (14) También se agrega ahora la denuncia de la cultura del fraude y la corrupción como principales obstáculos para alcanzar la justicia:

La Sociedad Civil asumió el deber de preservar a nuestra patria, ella manifestó su desacuerdo con la masacre y obligó a dialogar; todos comprendimos que los días del eterno partido en el poder, quien detenta para su beneficio el producto del trabajo de todos los mexicanos, no puede continuar más; que el presidencialismo que lo sustenta impide la libertad y no debe ser permitido, que la cultura del fraude es el método con el que se imponen e impiden la democracia, que la justicia sólo existe para los corruptos poderosos, que debemos hacer que quien mande lo haga obedeciendo, que no hay otro camino.” (15)

Salta a la vista otra similitud con el leguaje de AMLO en cuanto a la justicia como uno de los elementos más importantes de su discurso. Y atención aquí, ya que este reclamo por justicia tomará fuerza y se convertirá en uno de sus máximos estandartes hasta la actualidad. Lo que el EZLN percibe como justicia, sin embargo, nunca lo ha sido  definido con claridad. Permanece, entonces, más cercano a la concepción de una idea difusa, al estilo de Jean-Pierre Prudhon y su conocido concepto de “justicia eterna”, pero esto lo habremos de analizar más adelante.

Es fácil percibir que la Segunda Declaración tuvo un tono muy diferente a la Primera. Atrás quedaron las grandes proclamas y llamados a las armas. Con una redacción melodramática el EZLN acusa a los miembros de ambas cámaras legislativas y a los magistrados de traicionar al pueblo; pero, al mismo tiempo,  paradógicamente vuelca sus esperanzas  al plano electoral-parlamentario. Como si el mismo Julio César abrigase aun confianza en los senadores que  lo apuñalaban:

 “Los poderes de la Unión ignoraron nuestra justa demanda y permitieron la masacre”.

“…Los partidos deben asumir un retorno a la democracia…”, “…el cumplimiento de los compromisos implica, necesariamente, la muerte del sistema de partido de Estado”.

En general esta Declaración parece tener como objetivo influir en las elecciones de ese año. Su discurso a todas luces exige el infantilismo de la pluralidad de partidos como meta de esa “transición democrática” y requisito de una verdadera democrácia, como si los partidos representaran a toda la sociedad por igual, pretendiendo ignorar que los partidos políticos en la sociedad capitalista son expresiones de las clases sociales.  Su falta de condena al PAN es, voluntaria o involuntariamente, beneficiosa para el partido más reaccionario de México.

Pero esta omisión de atacar al partido de la ultraderecha, el PAN,  no es otra de las amnesias espontáneas del EZLN. Se trata de su estrategia del momento: un discurso altamente “apolítico”. Veamos, al ver frustrada su primera insurrección, el EZLN vuelca sus esfuerzos en la solución “no violenta” del problema político proponiendo en este segundo documento la creación de una “Convención Nacional Democrática”:

“Llamamos a la realización de una Convención Democrática, Nacional, soberana y revolucionaria, de la que resulten las propuestas de un gobierno de transición y una nueva ley nacional, una nueva Constitución que garantice el cumplimiento legal de la voluntad popular.” (17)

Afortunadamente y siguiendo su espíritu democrático, “…El EZLN tiene una concepción de sistema y de rumbo para el país. La madurez política del EZLN, su mayoría de edad como representante del sentir de una parte de la Nación, está en que no quiere imponerle al país esta concepción.” (18) ¡Así que sólo se limita a crear la institución por excelencia que deberá dictar la nueva forma de hacer política en México! Ah, y por cierto, sobre esta institución ¡vaya que entran en detalles! A diferencia de su concepto de organización democrática y de justicia, dan todo un recetario de cómo debe organizarse, incluso se muestran tan dadivosos que hasta se prestan voluntarios para fungir como ejército garante de la voluntad nacional:

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional se encuentra ya en todo el territorio nacional y está ya en posibilidad de ofrecerse al pueblo de México como Ejército garante del cumplimiento de la voluntad popular”. (19)

Una pregunta lógica sería ¿Dónde estaba este ejército cuando el golpista Carlos Salinas de Gortari se robó la presidencia de México mediante un fraude electoral escandaloso precisamente con el apoyo del Partido Acción Nacional? Semejante bluff, con eso de la presencia nacional, no se había visto desde los más aguerridos campeonatos de póker. Pero, aun dentro del esquema de la flamante “convención”, el lenguaje es altamente apolítico como hemos señalado. ¡Un verdadero sistema político sin políticos! Es tan evidente lo anterior, que describiendo la ideología que habrá de imperar en el país -porque esta vez sí que tienen algo que decir sobre ideologías y no es agradable para ningún militante de izquierda-  mencionan que:

“…Dentro de esta nueva relación política, las distintas propuestas de sistema y rumbo (socialismo, capitalismo, socialdemocracia, liberalismo, democracia cristiana, etcétera) deberán convencer a la mayoría de la nación de que su propuesta es la mejor para el país”. (20).

En pocas palabras, volvemos a lo mismo, el problema del país no es el sistema económico capitalista opresor ni su clase dominante, ni las inversiones y la injerencia extranjera; no, sino…redobles…¡adivinaron!… !El PRI! por eso México necesita ¿qué cosa, niños? ¡Muy bien! “¡La alternancia democrática!”. Aún más sobre la Convención Democrática Nacional y su naturaleza apolítica: señala “…estará presidida, libre y voluntariamente, por civiles, personalidades públicas de reconocido prestigio, sin importar su filiación política, raza, credo religioso, sexo o edad” (21) ; de nuevo ¿se puede ser más ambiguo? ¿O qué pasa si una de estas reconocidas y prestigiosas personalidades públicas del mundo civil es también un reconocido y prestigioso priísta? ¿Deja de ser civil por ser priísta? ¿Qué no legalmente, lo opuesto de “civiles” es “militares”? ¿Habrá que añadir una tercera clasificación: militares, civiles y “miembros de partidos”? La confusión reina, pero lo cierto es que toda esta palabrería que nos habla —tanto en el pasado como en el presente— sobre un paradisiaco  apolítico “mundo civil”, fundado en “organizaciones no partidistas”, que pertenecen más a la  fantasía que a la realidad, siempre ha servido y ha sido utilizada tradicionalmente por la derecha, y se asemeja más al discursito hueco y florido de personajes, en el mejor de los casos políticamente extraviados, pero que materialmente sólo le sirven a los enemigos del pueblo.

Como vemos, es menuda la cantidad de propuestas que el del EZLN presenta en su Segunda Declaración! donde la cereza del pastel es la idea de una nueva Constitución; y no es que el país no la necesitara, pero generalmente una Constitución es producto de  revoluciones y o procesos sociales mucho más complejos y profundos que la simple voluntad de un grupo sin el peso político o militar necesario como lo era y es el EZLN. En este sentido, ¿era una revolución el objetivo del EZLN? Y si fuese así ¿Con qué clase social pretendía el EZLN reemplazar a la que ostentaba el poder en México en aquel momento?, según su Segunda Declaración?,  Ah, pero no nos pongamos intensos, seguramente a estas preguntas el EZLN contestaría con una de sus acostumbradas futilidades, como la de que ellos “no pretenden imponer  recetas”. Cierto, ellos expresamente sólo pretenden “una nueva Constitución”. ¿Qué tal si pretendieran “imponer recetas”?

El texto contiene otras alusiones interesantes por aquí y por allá, por ejemplo, es la primera vez que menciona a Chiapas como un tema por separado: “la muerte del actual sistema político mexicano es condición necesaria, aunque no suficiente, del tránsito a la democracia en nuestro país. Chiapas no tendrá solución real, si no se soluciona México” (22) ¿Abriendo la posibilidad a la autonomía?.

Para terminar dejo aquí un párrafo  que ilustra sobre la importancia de que el EZLN se hubiese interesado desde antes de su Primera Declaración, por leer o informarse bien e incluso opinar acerca de las guerrillas en Latinoamérica, principalmente  las FARC-EP, de hacerlo se habrían ahorrado las siguientes pifias:

“El EZLN, en un ejercicio democrático sin precedentes dentro de una organización armada, consultó a sus componentes sobre la firma o no de la propuesta de acuerdos de paz del gobierno federal. Viendo que el tema central de democracia, libertad y justicia para todos no había sido resuelto, las bases del EZLN, indígenas en su mayoría, decidieron rechazar la firma de la propuesta gubernamental.” (23).  En modo alguno lo suyo es un “ejercicio democrático sin precedentes”, por supuesto  existen precedentes. Para las FARC-EP, al igual que para otras guerrillas, esa práctica fue su forma reglamentaria de operar y sobre todo tomar ese tipo de decisiones. Por otra parte, en  el mismo párrafo el EZLN afirma tener bases indígenas, así que pasa de la Primera Declaración, donde ni siquiera las menciona, a  la Segunda Declaración (seis meses después), en la que dichas bases “indígenas en su mayoría”  aparecen como la estructura democrática determinante de la organización, además de que tienen varias  menciones en el documento, inclusive, la misma Segunda Declaración está firmada por el “Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional”, a diferencia de la Primera, donde sólo firma la “Comandancia General del EZLN”. Quizás debido a los pasamontañas no se habían dado cuenta de que eran “indígenas en su mayoría”.

Finalmente, sigue llamando muchísimo la atención las múltiples coincidencias de los documentos en comento del EZLN, con el proyecto que AMLO, años más tarde lideraría, incluso incluso que lleva actualmente a la práctica bajo el ataque tenaz de la derecha y, curiosamente, también atacado por el EZLN.  Seguramente a quienes conocen la narrativa y la forma de gobernar de AMLO, lo siguiente les sonará  como algo que viene de Obrador: “…No estamos proponiendo un mundo nuevo, apenas algo muy anterior: la antesala del nuevo México” (24), “El plebiscito es una forma regulada de confrontación poder-partido político-nación y merece un lugar relevante en la máxima ley del país” (25) (sic) – Andrés Manuel, ¿eres tú?. Por último: “son necesarias todas las formas de lucha para lograr el tránsito a la democracia en México” (26)-  Está visto que algunos años después el EZLN recula, ese catálogo de luchas ya no es tan amplio, puesto que no cabe la forma de lucha de AMLO por la democratización del país.

En conclusión la Segunda Declaración de la selva Lacandona se antoja un gran grito de ahogado y pataletas de rencor contra los traidores a la luz del parcial fracaso del proyecto bélico (plan A); pero, a la vez, como un viraje hacia el proyecto pacifista, negociador (plan B). Esto no tiene nada de criticable en sí, después de todo como dice el dicho popular “hombre prevenido jamás será vencido”. De hecho lo sustancial de la Primera Declaración no ha cambiado mucho, pero esta Segunda Declaración abre caminos reveladores, sobre todo, en lo que toca a los indígenas y, especialmente, si seguimos nuestro escrutinio sobre los futuros documentos o siguientes Declaraciones   Y eso es precisamente lo que haremos.