Mario Acuña: Un llamado a la defensa de los DDHH y la reparación por parte del Estado chileno


Mario Acuña un trabajador de faenas agrícolas, que alzó su voz para sumarse a la revuelta popular ➡ La golpiza de tres carabineros, la noche del 23 de octubre de 2019 en la comuna de Buin, lo dejó con muerte cerebral producto de un Trauma Encéfalo Craneano (TEC) complicado y con un hematoma subdural agudo, considerado uno de los más letales de los traumatismos craneales. Carabineros actuó con la intención de causar daño, en la complicidad de la noche buscaron ocultar la verdad ➡ una práctica institucional de las policías chilenas.

Los responsables del cuasi homicidio ➡ el cabo segundo Henry Cuellar, junto a los carabineros Jonathan Neira y Antonio Lastra, lejos de todo sentido de humanidad, se sintieron con la “satisfacción del deber cumplido” ➡ de la Doctrina del Enemigo Interno ➡ donde la vida de una persona humilde como Mario poco y nada les podría importar. El oficial al mando; el capitán Juan Rosales fue quien disparó los perdigones desde la escopeta que portaba, impactando a dos personas, dando la orden de actuar ➡ para después dejar tirado en el suelo a Mario Acuña, alejándose del lugar.

Es así, que desde el vehículo policial de la 15° comisaría de Buin dispararon a los vecinos que se manifestaban. En la esquina del pasaje El Olmo con Bajos de Matte, el furgón policial se detuvo y desde su interior descendieron cinco carabineros, tres de los cuales fueron directo hacia donde estaba Mario. Los funcionarios lo abordaron y lo golpearon con los puños, pies y elementos contundentes hasta que lo derribaron. Durante tres minutos recibió golpes en su cabeza y costillas, mientras los vecinos escuchaban desde sus casas los gritos de auxilio. Sin embargo, la golpiza continuó hasta que perdió el conocimiento, Mario lograría por instinto levantarse… tambaleaba en la oscuridad logró llegar a la casa, ensangrentado por la brutal golpiza recibida por carabineros “. “Tía me pegaron tres pacos” serían sus últimas palabras en un estado de conmoción y en un ambiente de temor que golpeó a sus familiares y que recorrió la población esa noche de octubre.

El gobierno de Piñera había decretado toque de queda, con militares en las calles…sin ninguna posibilidad de pode sacar un salvoconducto, Mario no le quedaba otra alternativa que esperar al otro día para ser llevado al hospital.

La vida de Mario, la de la familia cambió dramáticamente, el Estado chileno lejos de asumir la responsabilidad, a condenado al abandono e incertidumbre a su familia.

Mario es paciente electrodependient, su vida depende de máquinas. En su caso, la bomba de aspiración que limpia los fluidos de su traqueostomía es indispensable. Si esta no se usa o no funciona correctamente, corre el riesgo de ahogarse. Los cuidados de limpieza que requieren los pacientes con gastrostomía y traqueostomía son especiales y delicados. Requiere las 24 horas de una permanente vigilancia. La tía materna Paola Martínez, debió enfrentarse al cuidado de su sobrino, sin ningún conocimiento previo. Desde el hospital lo dieron de alta sin ninguna mínima capacitación y orientación médica…

La hospitalización domiciliaria de un paciente electrodependiente, postrado y con daño neurológico, se necesitan disponer a lo menos de $380.000 mensuales sólo en insumos, tales como pañales, toallas húmedas, sondas de alimentación, cánulas, guantes esterilizados, filtros de traqueostomías, suero fisiológico, jeringas de alimentación, sondas de aspiración y más. Sin considerar los costos de los medicamentos, la cuentas de luz que, en un hogar con un paciente electrodependiente, está en los $150 mil mensuales más menos.

La familia a tenido que recurrir a rifas, donativos, ventas de colaciones y campañas en redes sociales. Así se levanta una coordinación de ayuda social para Mario Acuña. Radio TV Liberación entrevisto a Mariana San Martin ,quien nos compartió sus motivaciones y la sostenida campaña de solidaridad y compromiso por los DDHH.

“La tarea ahora es nuestra, la de luchar para que en Chile no exista nunca más un Mario Acuña, una Fabiola Campillay o un Gustavo Gatica que necesite que otros griten por ellos exigiendo Libertad, justicia, reparación y principalmente garantías de no repetición.”