Ucrania: La historia del Batallón Azov


Por: Gustavo Veiga

En este artículo publicado por: Cuba debate



NOTA DE LA REDACCIÓN:

El batallón Azov es  parte oficial de las fuerzas armadas de Ucrania, aunque no representa su totalidad. Es un grupo particular pero no menor, tiene cientos de combatientes, que aprovecha las redes de ultraderecha europeas para financiarse y reclutar. Algo que a la vez permite a los pro-rusos y al Kremlin acusar al otro bando de ser todos unos nazis. A nivel ideológico, los llamamientos de Azov comparan su lucha con la de los combatientes anticomunistas, pese a la evidencia de que la autocracia rusa no es en absoluto marxista. La Federación Rusa está liderada  por un ex agente de la KGB, cierto; pero Putin llevaba lustros aplicando una política ultraliberal, autoritaria y nacionalista.

RTVL
Soldados rusos se lanzaron en paracaídas sobre Kharkiv alrededor de las 3 am hora local, en la séptima jornada de la ofensiva rusa en Ucrania, lanzada el 24 de febrero lo que provocó una feroz batalla con las tropas ucranianas en un hospital militar de la ciudad.
Tropas Rusa ingresan a la región de Kharkiv

El Batallón Azov opera como una empresa para la guerra. Tiene su página de reclutamiento donde ensalza la gloria de sus muertos en la campaña del Donetsk. Su símbolo es el Wolfsangel, de inconfundible linaje nazi y prohibido en Alemania. Llamado igual que el mar cercano donde nació al este de Ucrania, tiene una fama temible de la que no puede ufanarse el ejército regular que intenta repeler la invasión rusa. El Departamento de Estado de EE.UU lo calificó como “grupo de odio nacionalista” y en eso coincide bastante con Vladimir Putin. Es un mosaico de jóvenes cautivados por la ultraderecha, nostálgicos de la Alemania hitlerista, barrabravas de clubes ucranianos, todos amalgamados ahora para defender su territorio de las tropas enviadas desde Moscú. Adiestran a inexpertos en el uso de armas, pero también reclutan a militares curtidos. No son improvisados y sí el presidente ruso habló de desnazificar a su país vecino, se refería sin duda a ellos.

No son los únicos en esta disparada a tomar los fusiles Kalashnikov o usar bombas Molotov convocados por el presidente ucraniano Volodimir Zelenski. El exdiputado popular de Ucrania, Semyon Semenchenko, convicto por contrabando de armas, lideraba una formación paramilitar, bajo la apariencia de una empresa militar privada. Su emprendimiento incluía a más de 150 personas y operaba bajo el status de una compañía de seguridad, hasta que la policía la desbarató. Importaba repuestos militares y otros productos bélicos desde Rusia que no pasaban por el control aduanero y se los vendía al Estado a precios inflados.

Semenchenko acaba de ser dejado en libertad a cambio de alistarse para defender su país. Pasó de ser acusado de mercenario por el gobierno de Zelenski a combatiente en defensa de la patria. Su grupo no tenía la reputación de combate del Batallón Azov, ni puede jactarse de haber actuado con éxito desde 2014 en las repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk. Tampoco cuenta con el reconocimiento oficial de regimiento dentro de la Guardia Nacional ucraniana.

La reputación nazi que se ganaron los integrantes de Azov no es solo una obsesión atribuida a Putin para revalidar su campaña contra el gobierno de Kiev o justificar la invasión. El primer comandante del batallón fue Andriy Biletsky, exparlamentario y uno de los líderes de Cuerpo Nacional, agrupación política de extrema derecha que le permitió alcanzar un escaño en la Rada Suprema (el parlamento de Ucrania) entre 2014 y 2019. Cuando finalizó su mandato no pudo revalidarlo en las elecciones, ya integrado al partido Svoboda, ultranacionalista y que tiene como referente histórico a Stepan Bandera. Este último fue un dirigente al que se considera criminal de guerra y que colaboró con la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial. Después se dio vuelta contra los alemanes, fue deportado a un campo de concentración y sobrevivió. La KGB lo mandó a asesinar en 1959 en Munich. Hoy los ultraderechistas lo reivindican en Ucrania como a un héroe.

Desde su página oficial (https://azov.org.ua/) Azov define el perfil de combatiente que busca sumar a sus filas: “Ser un guerrero y defender a tu país es un asunto digno de respeto y honor. En un momento difícil, cuando el enemigo intentó invadir descaradamente nuestro país, los ucranianos más valientes se unieron para una resistencia digna. Porque el patriotismo son hechos reales, coraje y honor, no solo llevar un galón”. Las fotografías y videos que ilustran su web son un canto wagneriano a la defensa de Ucrania. Se ven alistamientos de tropas, ensayos de combates, utilización de armamento pesado y una envergadura de desplazamientos que no son los de un grupo improvisado o de voluntaristas.

El Batallón se confiere legalidad desde su propia constitución en 2014, durante el levantamiento contra el golpe de Estado en Kiev de las repúblicas ahora reconocidas por Rusia de Donetsk y Lugansk. “El Batallón Azov se estableció el 5 de mayo de 2014 en Berdyansk como un batallón del servicio de patrulla policial especial (BPSMOP) del Ministerio del Interior sobre la base de una decisión del Ministerio del Interior de Ucrania”. Las referencias que pueden leerse en su página oficial traducida del ucraniano al español abundan en detalles sobre su declamada legitimidad jurídica: “El 17 de septiembre de 2014, por orden del Ministro del Interior de Ucrania, el Batallón Azov se reorganizó y se amplió al Regimiento de Policía Especial Azov del Ministerio del Interior”.

Los neonazis de Azov glorifican a sus integrantes caídos en combate y las acciones militares que emprendieron en la región del este de mayoría rusófona. Dicen de Serhiy Ambros que “era un hombre muy inteligente y culto. Se graduó de la escuela secundaria con medalla de oro, se interesó por el deporte y la vida patriótica de su ciudad natal”. Cuentan de Mykola Troitsky que “murió bajo el seudónimo de Akela y dio su vida por Ucrania. Permanecerá para siempre en nuestra memoria como un verdadero lobo de Odessa”. De otros muertos en escaramuzas con las fuerzas prorrusas se remarca su pertenencia como “ultras” (nuestro equivalente a barrabrava) de diferentes clubes de fútbol como el Poltava, de la Primera División o el FC Sumy.

Un periodista canadiense, Michael Colborne, es autor de un libro sobre este grupo armado. Contó – citado por Télam – durante un seminario virtual organizado por la ONG Counter Extremism Project, que el Batallón Azov “dejó de ser solamente una unidad militar afiliada a la Guardia Nacional del país y generó extensiones como el llamado Cuerpo Civil Azov para alcanzar algo así como a los sectores no militares de la sociedad; en 2016 se expandió en el partido político Cuerpo Nacional y surgieron otras ramificaciones afiliadas y no afiliadas de lo que se conoce como el Movimiento Azov”. Colborne es el mismo que escribió: “Ucrania realmente tiene un problema de extrema derecha, y no es una ficción de la propaganda del Kremlin. Y ya es hora de hablar de eso”. Fue en Forward, un diario judío-estadounidense que se publica en inglés e idish, en diciembre pasado.

(Tomado de Página 12)

 Ampliamos el artículo de su fuente informativa ➡

«…por qué Putin invocó la necesidad de “desnazificar” a Ucrania como un proceso que no se habría realizado anteriormente o que, en todo, no se habría llevado a cabo sin buenos resultados. En este sentido, la “desnazificación” operaría en un sentido histórico, pero también con un claro objetivo en torno a la política actual.»

«Los debates sobre el desempeño de Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial han cobrado fuerza en los últimos años, sobre todo, a partir de la conflictiva relación establecida entre Kiev y Moscú durante el establecimiento de la Unión Soviética, Pero empeoraría significativamente, sobre todo, durante el Holodomor, la gran hambruna que tuvo lugar en Ucrania entre 1932 y 1934 y que fue atribuida al régimen de Stalin y a Rusia.»

«En ese contexto se produjo el ascenso del dirigente nacionalista Stepan Bandera, quien encabezó la resistencia contra Rusia una vez comenzada la guerra en 1939. Dos años más tarde, una vez producida la invasión alemana a la Unión Soviética, Bandera consolidó a la Organización de Nacionalistas Ucranianos y cobró más protagonismo como colaborador del nazismo en contra de rusos y judíos por igual,

Si bien Bandera estuvo recluido en el campo de concentración de Sachsenhausen entre 1942 y 1944, sus miles de seguidores en todo el territorio ucraniano llevaron a cabo cruentas masacres en contra de pobladores rusos, además de polacos y húngaros. De igual modo, el desbordante antisemitismo de los colaboracionistas ucranianos ocasionó cientos de miles de víctimas: todavía hoy es recordado el exterminio de Babi Yar, en las afueras de Kiev, cuando en apenas dos días de 1941 fueron eliminados más de 30 mil judíos de la región.»


«…2019 la Rada Suprema (Parlamento) de Ucrania declaró oficialmente el 1° de enero como día conmemorativo del nacimiento de Stepan Bandera. La fecha se ha convertido en una fiesta nacional y en un día de celebración para los crecientes sectores de la ultraderecha ucraniana.»

 «…no se puede pensar en la “desnazificación” de Ucrania si se desconoce la presencia y actividades en ese país del llamado “Batallón Azov”. Se trata de un movimiento político creado en 2014 por el ex diputado Andrey Biletsky y que dos años más tarde dio origen al partido “Cuerpo Nacional”.

«Los miembros del Batallón son reclutados de organizaciones de ultraderecha, y también admite a activistas y mercenarios provenientes de una veintena de países entre los que se cuentan los Estados Unidos, Reino Unido y Francia.»

«De hecho, el Batallón Azov contrató a supremacistas blancos mientras mantiene una simbología heredera del nazismo. Sus seguidores llaman a Biletsky el “Führer Blanco” en tanto que el escudo de la organización son una runa “wolfsangel” estilizada, y detrás de ella, un Sol Negro, ambos símbolos profusamente utilizados en la Alemania Nazi e incluso por divisiones enteras de las SS.»

«En 2014 el Batallón Azov tuvo su bautismo de fuego cuando se enfrentó directamente a las fuerzas pro rusas en la región del Donbass, logrando refrenar el proceso independentista»

Existe un contexto histórico que está siendo parte de la Guerra de la desinformación comunicacional. Depende desde que posición la prensa y medios independientes estén identificados. En Radio TV Liberación nuestra línea editorial no es parte de las narrativas de los bandos en conflictos ➡ Rusia ➡ EEUU ➡ Otan.

Batallón nacional Donbass

«Pero el problema de la “desnazificación” como argumento para la intervención en Ucrania tiene un costado todavía más complejo ya que su actual presidente, Vladimir Zelensky, es de origen judío y, según sus recientes declaraciones, tres de los hermanos de su abuelo murieron en el Holocausto. Se afirma además que desde Kiev ni se controla ni se incentiva al Batallón Azov y que las organizaciones de la ultraderecha sólo tienen un 2% de representación parlamentaria.»

«Sin duda, este conflicto abrirá una línea de discusión sobre la problemática del nazismo y de la “desnazificación” en países como Ucrania y sobre la actualidad de las ultraderechas en buena parte del mundo.»

Daniel Kersffeld es doctor en Estudios Latinoamericanos (UNAM). Investigador CONICET-Universidad Torcuato di Tella.